Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
La llúvia,
en diciembre,
ya no asusta tanto.
Bendice
la tierra seca
mientras crece el árbol.
El agua,
no tan fría,
despierta otros ritos.
Nos mojamos,
con orgullo,
sin paraguas ni gritos.
Al Pesebre
lo cubrimos
por precaución divina.
El yeso
de las figuras,
toda humedad evita.
Y mi alma
festeja Navidad,
con o sin diluvio.
Como el cedro,
vestido de luces,
guirnaldas y lujos.
en diciembre,
ya no asusta tanto.
Bendice
la tierra seca
mientras crece el árbol.
El agua,
no tan fría,
despierta otros ritos.
Nos mojamos,
con orgullo,
sin paraguas ni gritos.
Al Pesebre
lo cubrimos
por precaución divina.
El yeso
de las figuras,
toda humedad evita.
Y mi alma
festeja Navidad,
con o sin diluvio.
Como el cedro,
vestido de luces,
guirnaldas y lujos.