ALYA
Poeta fiel al portal
Soy voluntaria de tu vida que no me es ajena,
cuando te veo rumiar palabras tristes al mirar tus manos lastimadas
me ofrezco, te doy mi oído para escuchar tus penas
por si quieres contar esas promesas olvidadas
Soy tu prójimo cercano, igual que tú he masticado dolor
solo que el mío con poesía lo he arropado
y entre palabras, rabia, tristeza, sueños, amor
con cada verso, con cada lágrima el mundo amargo queda olvidado
No tengo mucho para ofrecerte y tengo todo
mi voz, mi alma, mis sueños y mi versar
mis manos, mi canto triste, mi fe ,mi modo
de construir esperanzas y junto a ti caminar
Muchos ignoran que con tus manos vas construyendo
estos espacios que habitan otros sin contemplar
que en cada obra tu sudor, tu aliento, tu fuerza va cayendo
pero que a ellas no tienes permiso de habitar
En tu casita con techo triste de latón
la lluvia cae y se desliza por los hoyuelos
mojando tu humildad, llenando de frío tu corazón
mirar tus hijos que duermen quietos te trae consuelo
Y mientras tantos al día siguiente irán tus manos
a construir grandes mansiones y obras enormes
donde con júbilo celebran felices tus ” hermanos ”
en este mundo cruel, de bondad y amor filial deformes.
cuando te veo rumiar palabras tristes al mirar tus manos lastimadas
me ofrezco, te doy mi oído para escuchar tus penas
por si quieres contar esas promesas olvidadas
Soy tu prójimo cercano, igual que tú he masticado dolor
solo que el mío con poesía lo he arropado
y entre palabras, rabia, tristeza, sueños, amor
con cada verso, con cada lágrima el mundo amargo queda olvidado
No tengo mucho para ofrecerte y tengo todo
mi voz, mi alma, mis sueños y mi versar
mis manos, mi canto triste, mi fe ,mi modo
de construir esperanzas y junto a ti caminar
Muchos ignoran que con tus manos vas construyendo
estos espacios que habitan otros sin contemplar
que en cada obra tu sudor, tu aliento, tu fuerza va cayendo
pero que a ellas no tienes permiso de habitar
En tu casita con techo triste de latón
la lluvia cae y se desliza por los hoyuelos
mojando tu humildad, llenando de frío tu corazón
mirar tus hijos que duermen quietos te trae consuelo
Y mientras tantos al día siguiente irán tus manos
a construir grandes mansiones y obras enormes
donde con júbilo celebran felices tus ” hermanos ”
en este mundo cruel, de bondad y amor filial deformes.
Última edición: