Adrián González Diez
Poeta recién llegado
La sombra del ayer
agarra con sus burbujas
los estribos del mañana .
Tarde
llegará la tormenta de lo exótico...
de lo desconocido.
Necesitaré abrigo
y cobijo bajo tus pestañas.
Añoro el momento no vivido
el aroma hipnótico del silbido
que tararea el comienzo de la melodía.
En esta mesa
las velas se consumen con dulzura;
iluminan nuestras miradas embriagadas.
La noche se estremece
ante el murmullo de la soledad;
la oquedad de su discurso
me abate.
En esta musa no hay lamentos
pero si reliquias
cenizas...
harapos.
Descalzos
encontramos el sombrero de la marea.
Desnudos
moriremos para vivir.
agarra con sus burbujas
los estribos del mañana .
Tarde
llegará la tormenta de lo exótico...
de lo desconocido.
Necesitaré abrigo
y cobijo bajo tus pestañas.
Añoro el momento no vivido
el aroma hipnótico del silbido
que tararea el comienzo de la melodía.
En esta mesa
las velas se consumen con dulzura;
iluminan nuestras miradas embriagadas.
La noche se estremece
ante el murmullo de la soledad;
la oquedad de su discurso
me abate.
En esta musa no hay lamentos
pero si reliquias
cenizas...
harapos.
Descalzos
encontramos el sombrero de la marea.
Desnudos
moriremos para vivir.