Sabias enseñanzas de Mama Julia. Bendito girasol

spring

Sonriendo...
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.
Vitalista, esperanzador y bello relato que abre de par en par una puerta al optimismo. Muy sabia mama Julia y maravillosa tu manera de escribir. Tienes iman para las letras. Un abrazo. Paco.
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.
Muy hermosa tu prosa amiga Spring. Me ha encantado su mensaje y la forma de transmitirlo. Un abrazo amiga.
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.

Tu mamá Julia si que es toda una bendición Poeta. Bello texto, un abrazo mi amiga
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.

Así es amiga mía, la esperanza y la fe han de estar siempre presentes en nuestra alma. Una de las cosas bellas con que debemos caminar es con el corazón abierto para que el sol pueda iluminarlo.

Me ha gustado mucho tanto el relato como la delicadeza de tus palabras Spring, es una manera muy bonita de llamar la atención.
Enhorabuena amiga mía por esta nueva enseñanza que tan dulcemente nos has dejado.
Un besote y gran abrazo.
Feliz tu día.
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.
Exquisito,reflexivo y alentador relato, regularmente la gente tiende a marchitar el girasol ante cualquier adversidad,un placer.
Cariños
 
Así es amiga mía, la esperanza y la fe han de estar siempre presentes en nuestra alma. Una de las cosas bellas con que debemos caminar es con el corazón abierto para que el sol pueda iluminarlo.

Me ha gustado mucho tanto el relato como la delicadeza de tus palabras Spring, es una manera muy bonita de llamar la atención.
Enhorabuena amiga mía por esta nueva enseñanza que tan dulcemente nos has dejado.
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Me hes grato que recibas el mensaje, como también tu visita y comentario Luis.
 
Hermosos y muy sabios consejos los de su nana, certeros en su totalidad,siempre luego dela tormentosa melancolía, llega la esplendorosa primavera de la alegría a nuestra alma... "Una de cal y una de arena". Un placer por su profunda y muy bella prosa, reciba mi más cordial saludo.
 
Hermosos y muy sabios consejos los de su nana, certeros en su totalidad,siempre luego dela tormentosa melancolía, llega la esplendorosa primavera de la alegría a nuestra alma... "Una de cal y una de arena". Un placer por su profunda y muy bella prosa, reciba mi más cordial saludo.
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Oh, Fernando que bueno verle por este alejado rincón de mundo poesía, es muy grata su visita y comentario.
 
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Sabias enseñanzas de Mamá Julia. Bendito girasol.
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.

Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.

Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.

Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.
Hermosa narrativa, una tierna historia. Dela vida real?
¡¡¡FASCINANTE!!!
 

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