spring
Sonriendo...
Todo era gris ese día, el desconsuelo me abatía, era difícil encontrar la alegría de vivir y la esperanza de un mejor mañana.
Mi sabia abuelita Mamá Julia, noto mi profunda melancolía, se filtro en mis sentidos con su alma de ángel encantado, en una charla motivadora como solo ella sabía hacerlo, educar en valores espontáneamente; me contó que existía una semilla que al sembrarla donde le diera la luz del sol, cuidarla y ponerle agua germinaba como el amor y nunca más faltaría la fe y la alegría en mi vida.
Me ayudo a sembrar la semilla, la cuide, regué con constancia. Cada amanecer esperaba entusiasmada la salida del sol, admirando su noble brillo y un día nació y creció una pequeña planta a la que no deje de contemplar, un soleado día cuando el sol deja de perecear, vi una florecita que creció mucho hasta convertirse en una hermosa flor que giro buscando la luz del sol durante todo el tan anunciado día.
Al ver aquella grande y amarilla flor mis ojos se abrieron sin titilo, brillaron como luceritos y mi corazón sonó aceleradamente tu tu tu, desde entonces entendí que cada día hay una luz que nos alumbra y borra las sombras grises de nuestras vidas girando nuestros destinos como aquel bendito girasol, debemos cultivar la esperanza y la fe en nuestro corazón para que mañana pueda abrir nuestro girasol.