La voz del silencio
Tibia placidez, atrás queda un día de fulgores y cantos, las aves dormitan entre fértiles ramas, brotan hálitos de fragantes perfumes de todas partes, nada se escucha, todo esta dormido en la umbría primaveral cañada, el campo, los árboles, el río... ni tan siquiera mi suspiro por hallarme ante una paz sonora constante, turba la voz del silencio que parece emanar del suelo y poco a poco va subiendo por los arbustos cual hiedra se tratase. Nada se escucha tras el abandono de la tarde, es una noche mágica de sensación inefable, ornada con diminutos diamantes blanquecinos con la blanca luna que habla sin hablar bajo el trono de la Deidad brindando a los pastos coloraciones de plata mientras por las calles de mi enredado cerebro, vagan en silencio un sinfín de realidades, de quimeras o fantasías en espera a ser llamadas, ordenadas por una voz inspiradora a veces nostálgica otras risueña y ser expuestas al mundo de las críticas.
Todo está dormido en el hondo valle, el río se desliza mansamente pasando inadvertido por entre frondosos sauces sin romper la voz del silencio mientras los pensamientos del pasado con el recuerdo de lo que fue que hoy no es, van llegando a mi cansada y agobiada sesera mas no quiero, porque pensar es perderse el momento de cuanto rodea, es no gozar de la quietud perenne abrazándote mientras escuchas el murmurar del silencio en los oídos.
Parece una noche eterna, lejos, muy lejos de esa ciudad donde se vive a golpe de calendario sin darse cuenta de que la vida llega y pasa y se nos va de las manos como el agua y se pudre sin que podamos dar la vuelta al reloj de arena. Donde el mirar al cielo se antoja imposible entre tanta, tantísima gente viviendo deprisa... ¡qué locura!
Donde el pensar despacio no está permitido y el escritor, de a poco fecunda su mente entre ruidos y sirenas pariendo con cuenta gotas sus letras.
En esta anhelada quietud, no quiero que me pase lo mismo que en mis noches de sueño interrumpidas que en mi soñar se alza una voz incesante sin rostro llegando a desvelarme y obligándome a darme la vuelta diciéndome " mañana lo escribo" ¡Craso error! Mañana las palabras serán mudas y aquello que me desveló, dará vueltas y más vueltas por el laberinto de mi cerebro sin poder recordarlo para caer después en la neurona del olvido y acabar preguntando al vacio ¿adónde fue la voz sin rostro?
La noche va pasando tranquila, calládamente en la inmensa y apacible cañada y esa voz no humana, se alza nuevamente en mi cabeza... ¡No, ahora no musa, no ves que todo está dormido! Deja que sienta el aliento del silencio mientras el valle sueña y grave en mi colmada y desgastada mente cada minuto de mi estancia donde puedo sentirme vivo. Deja que viva por unas horas en el mundo real, alejado de tu palabra, de la imaginacion y avente mis ideas, permíteme que sienta lo que no está dentro de mí, ven mañana a fin de que mis letras tengan voz y secunden mis esfuerzos con la finalidad de ser paridas al mundo antes de que lleguen las sombras de la amnesia.
Todo está dormido, ni una brisa turba la augusta soledad nocturna del agreste valle, parece una noche perpetua con el beso plateado de la luna...
y entretanto, mis ojos se mueven en silencio.
Luis
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