en efecto josé, incluso los dictadores de la actualidad como maduro, ortega y erdogan, cuentan con una base de apoyo popular, y en esa precisamente reside su apuesta: en el fanatismo de quienes les apoyan. Por eso la lucha de la democracia, nuestra lucha, es la lucha contra el radicalismo, contra el culto de la personalidad, contra la opresión de la mentira y la propaganda.
Ni Maduro, ni Ortega, ni Erdogán, son, por ahora, dictadores, son aspirantes. Han sido elegidos democráticamente por sus pueblos aunque a muchos no nos guste. Lo serán cuando no respeten las votaciones venideras.
Leo por ahí que desfilaron medio millón ante el féretro de Franco. 40 millones no lo hicieron, los mismos que refrendaron la Constitución de los años setenta. Que se ponen los muertos si quieres vencer, como todos, pero si no acompañas los muertos con un ejército potente, es inútil.
Leo por ahí que millones de españoles acompañaban al dictador gritando Una Grande y Libre, muchos millones más no lo hacían, aún a riesgo de que si no lo hacías te marcaban y luego, probablemente, acababas en la cárcel o fusilado. Hacías tres años de servicio militar obligatorio, a base de lentejas peladas los tres años, bajo discursos comecocos, guantazos, amenazas y miedo (tal que una secta). Añádasele lo que dice Julia, el control de escuelas, sistema judicial, etcétera, y, además, con el comecocos y amenazas de la iglesia (si no ibas a misa no tenías derecho a la mantequilla y leche en el colegio, y eso era lo mínimo). Esto perpetuó a Franco, eso, y la pasividad de occidente.
Todas las guerras las ganan los mejores ejércitos, todos los dictadores se perpetúan por controlar a los ejércitos, y por el miedo.
La España de entonces es como la de hoy. Cualquier domingo al medio día, verás en la España profunda las iglesias llenas, cosa que no ocurre en poblaciones mediterráneas muchísimo mayores en cuanto a población.
Y aquí nadie reclama ser un héroe, en las guerras solo hay muertos inocentes. Yo de Cuba no sé nada, ni de Venezuela, pero sí de lo que he vivido, y de lo que se vive, pues hoy en día continúa esa herida que no se ha cerrado. Todos los días, en los pueblos de la España profunda, se notan las rencillas del padre de aquel facha que mató a su padre republicano y viceversa. Se sigue hablando a menudo.
Franco pudo haber vencido en unos cuantos meses, pero no era esa la idea. La idea era aniquilar a cuantos más enemigos mejor, como ahora en Siria, Iraq, etcétera. Y para ello la guerra ha de perdurar, también se consigue con ello más beneficio.