Instante de nostalgia en el parque

Luis Prieto

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Corrector/a
shutterstock_520041544.jpg



Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
 
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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
Dia a dia compartiendo esos instantes que entre la soledad
son quilla de recuerdos que dejan aromas y diademas
que se extiende entre una melancolia dulce y hasta risueña.
felicidades por las imagenes ambientales creadas. saludos
de luzyabsenta
 
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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis


¿Qué libro vas a leer?
¡No es necesario!
si lo tienes a tus pies,
es el parque y su nostalgia
un libro abierto y viviente
que el reencuentro trae ante ti.

Linda y bella inspiración amiguito
Luis, en el silencio se evocan las más hermosas imágenes escritas en nuestro libro de vida y un dejo de :eek:“melancólica alegría” ;) jeje nos posesiona. Un abrazo.
 
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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
Muy bien, querido Luis, una muestra más del excelente manejo de las palabras para reflejar esos momentos de nostalgias con delicado lenguaje y acento. Como en otras ocasiones gusté de tu capacidad para recrear estos instantes.
Con mi abrazo que te va desde la amistad.
Salva.
 
Dia a dia compartiendo esos instantes que entre la soledad
son quilla de recuerdos que dejan aromas y diademas
que se extiende entre una melancolia dulce y hasta risueña.
felicidades por las imagenes ambientales creadas. saludos
de luzyabsenta

Esta foto es del estanque del parque de El Retiro de Madrid en donde pasé gran parte de mi juventud. Muchas gracias preciado amigo por tu siempre gran presencia en mis humildes letras que engrandeces.
Mis saludos cordiales y fraternal abrazo Luzyabsenta.
 
¿Qué libro vas a leer?
¡No es necesario!
si lo tienes a tus pies,
es el parque y su nostalgia
un libro abierto y viviente
que el reencuentro trae ante ti.

Linda y bella inspiración amiguito
Luis, en el silencio se evocan las más hermosas imágenes escritas en nuestro libro de vida y un dejo de :eek:“melancólica alegría” ;) jeje nos posesiona. Un abrazo.

Mi querida amiga Mireya, esta fotografía es del estanque es del parque de El Retiro de Madrid, en donde pasé gran parte de mi juventud así pues te puedes imaginar los recuerdos que me trae.
Muchas gracias amiga mía por acercarte dejando gratas palabras.
Te mando un fuerte y cálido abrazo Mireya.
 
Muy bien, querido Luis, una muestra más del excelente manejo de las palabras para reflejar esos momentos de nostalgias con delicado lenguaje y acento. Como en otras ocasiones gusté de tu capacidad para recrear estos instantes.
Con mi abrazo que te va desde la amistad.
Salva.

Muchas gracias amigo mío por acercarte engrandeciendo mis sencillos recuerdos del parque en donde pasé gran parte de mi juventud.
Te mando un fuerte abrazo con toda mi admiración Salva desde este parque que me vio "nacer".
 
Una poesía como sacada del umbral de la inspiración, triste. El entorno quebse describe es claro a la imaginación, ese soliloquio al que escucho su voz, anuncia aquel desdén, aquella trágica situación,i e nos invita a pensar más alla de unas cuantas líneas. Vemos al protagonista sumido y circundado de un entorno propicio para las almas tristes, o a lo mejor sea, del como interpreta desde su interior todo lo que lo rodea.

Hermosa composición.

Saludos
Darío.

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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
 
Bueno mi querido poeta, ahí están los libros eternos compañeros para apaciguar nostalgias. Profundas y bellas letras me has puesto a leer
Un abrazo inmenso en este jueves

Ay mi querida y admirada poeta ladulcec, es la nostalgia del parque en donde me "crié" y pasé mi divina juventud la que me sacó estas letras. La foto es justo el estanque del parque de El Retiro de Madrid

Muchas gracias amiga mía por acercarte dejando gratas palabras.
Un fuerte abrazo y feluz jueves ladulcec.
 
Una poesía como sacada del umbral de la inspiración, triste. El entorno quebse describe es claro a la imaginación, ese soliloquio al que escucho su voz, anuncia aquel desdén, aquella trágica situación,i e nos invita a pensar más alla de unas cuantas líneas. Vemos al protagonista sumido y circundado de un entorno propicio para las almas tristes, o a lo mejor sea, del como interpreta desde su interior todo lo que lo rodea.

Hermosa composición.

Saludos
Darío.

Esta foto es justo el estanque del parque de El Retiro de Madrid, en donde me crié y pasé mi divina juventud, de ahí que saliera la nostalgia.
Muchas gracias Darío por acercarte dejando gratas palabras.
Mis saludos cordiales.
 
Gloriosos paisajes que se nutren de la melancolía del alma, el parque nocturno y otoñal, la lluvia que de apoco cubre la mirada y los recuerdos lentos pero profundos u se descubren en el corazón. ¡Simplemente magistral! Un inmenso placer disfrutar de su exquisita y muy sensible poesía, Luis, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Gloriosos paisajes que se nutren de la melancolía del alma, el parque nocturno y otoñal, la lluvia que de apoco cubre la mirada y los recuerdos lentos pero profundos u se descubren en el corazón. ¡Simplemente magistral! Un inmenso placer disfrutar de su exquisita y muy sensible poesía, Luis, reciba la más cordial felicitación y saludo.

Muchas gracias Daniel por sus halagadoras y gratas palabras que siempre me otorga. Esta vez, la foto es la del estanque del parque de El Retiro de Madrid en donde pasé gran parte de mi juventud desde que nací.
Reciba un fuerte y afectuoso abrazo Daniel.
 
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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
Y todo en ese momento confabula, hasta el silencio se hace presente en ese anidar de nostalgias...
Un bello cuadro hace suyos estos versos de profunda melancolía.
Inmenso placer Luis el recorrido de este poema
Un abrazo grande con todo mi cariño
Camelia
 
Última edición:
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Los aires están jugando
con la floresta aromada.
De entre las ramas del parque,
el invierno deja suaves
besos en la tarde tibia
llenándome la cabeza
con alegrías pasadas.

¡Brisas y vientos que no
lleváis a ningún sitio
y llegáis a todas partes,
venís a mi a tormentarme
agitando las cadenas
de la oxidada nostalgia,
como el gorrión con sus trinos
llega a rincones del parque...
Deberíais de saber,
que lo vivido no vuelve
y nunca recobrará
su solidez y destello
por mucho que se alcen voces
hacia el techo del eterno!

Voy viviendo el día a día
con el corazón mohoso,
en grises o azules cielos
como la fuente del parque
que ve llegar a la gente
y pasan sin detenerse
ante su callada boca.

Hay unos niños, que alegres
juegan y corretean
por los columpios del parque
llevándome a recordar,
que yo también jugaba y
correteaba como ellos,
en el mismo viejo parque,
bajo el mismo viejo cielo.

¡Cómo me recuerda el alma,
aquellos días lejanos!

Voy viviendo el día a día,
abrazando cada instante,
a todas partes mirando
mas sin detenerme en nadie,
yo solo, conmigo mismo,
sin amores y sin llantos...
y en la nostalgia del parque,
un ocaso de esplendores
y de delicados ósculos,
se despide reflejándose
en el solitario estanque.

El silencio me acompaña
mientras se agranda mi sombra,
y entre aromas y silencios,
en las escaleras del
estanque, me siento con
mi libro, que no he leído.

Luis
Siempre se vuelve al lugar, al instante y a los recuerdos que nos vieron crecer y con los cuales crecimos.
Un parque y una mirada que nos transporta a aquellos juegos y a aquellos esplendores que quedaron atrás.
Nos traes con octosílabos la nostalgia de otros tiempos.
Un gran abrazo, Luis, y encantado de leerte en tu Retiro.
 

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