Anhelos sin sombras

nomar

Poeta que considera el portal su segunda casa
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.
 
A veces el cielo se percibe inalcanzable y los destellos se vuelven espejismos sin sentido,
A veces, y solo a veces...
Un poema lleno de imágenes, grato leerle, saludos!
 
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.
Hermoso poema retratado con lindas imágenes. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.
Ver un boceto de cielo, luces para ensimismar
la mirada que deja una transicion de vida.
en ese espacio insondable dibujar sus formas
hasta la extenuacion de la memoria recordada.
excelente el abanico de imagenes que dejan
un cumulo de sinceridad que lucha y vive
plena.
saludos con amabilidad de luzyabsenta.
felicidades.
 
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.

Poeta ahora soy yo quien dice "le pusiste la tapa al pomo" cuanta melancolía se atesora en tu inspiración, digo atesora porque estoy refiriéndome a lo poético no al sentimiento que no por ser triste dejan de ser maravillosas letras. Otras tantas veces te lo he dicho tienes don poético, logras hacer de un sentimiento un magnifico escenario con arte y toda su moldura cautiva a esta lectora.
Nomar, te dejo mi afectuoso saludo y toda mi admiración.
 
A veces el cielo se percibe inalcanzable y los destellos se vuelven espejismos sin sentido,
A veces, y solo a veces...
Un poema lleno de imágenes, grato leerle, saludos!


Tienes razón, a veces y solo a veces...porque la vida está llena de cosas hermosas por las que luchar. Gracias por tu presencia. Un saludo.
 
Ver un boceto de cielo, luces para ensimismar
la mirada que deja una transicion de vida.
en ese espacio insondable dibujar sus formas
hasta la extenuacion de la memoria recordada.
excelente el abanico de imagenes que dejan
un cumulo de sinceridad que lucha y vive
plena.
saludos con amabilidad de luzyabsenta.
felicidades.


Gracias amigo, siempre es un honor recibir su comentario. Un saludo sincero.
 
Poeta ahora soy yo quien dice "le pusiste la tapa al pomo" cuanta melancolía se atesora en tu inspiración, digo atesora porque estoy refiriéndome a lo poético no al sentimiento que no por ser triste dejan de ser maravillosas letras. Otras tantas veces te lo he dicho tienes don poético, logras hacer de un sentimiento un magnifico escenario con arte y toda su moldura cautiva a esta lectora.
Nomar, te dejo mi afectuoso saludo y toda mi admiración.


Gracias Mireyita, tus palabras siempre tan suaves para mis intentos de poesía. Me alegra que te haya gustado. Un abrazote
 
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.
El anhelo constante del hombre de acariciar el cielo, o los cielos que se va fabricando con sus deseos, con sus sueños, con sus esperanzas,.. Batallar constante, si duda, afán de cada día.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador
 
Chaval-lechero-100-complaciente-y-muy-buena-cama_1.jpg



Tocar el cielo con las manos
es el único anhelo,
la única recompensa
en esos días aciagos
en que el rumbo se pierde
y las horas no pasan,
en que la Luna es lava
que derrite la mirada
y quema, implacable, al sueño
sobre un altar de incertidumbre.

Esos días en que confundes
tu lugar, tus rostros,
tus voces, tus sueños...
Días en que no importa
el reflejo del ocaso
sobre el mar en calma,
ni de dónde vienes
o a dónde te marchas;
donde el cuerpo sobre el lecho
diluye el valor y las ganas.

Tocar un cielo que no existe
con la sombra de mis manos;
dibujar, al menos, con el reflejo
lo que añoran mis ojos
y sonreírle complacido
a lo que aún no se ha inventado,
es un sueño, mi sueño;
la batalla cruel y constante
entre lo ausente impalpable
y lo presente que mata.
Esas sensaciones íntimas que forman parte del poema cuando se desbordan del alma, así de bello lo he sentido mi estimado amigo nomar. Recibe mi gran abrazo en este domingo soleado.
 
Me gusta el cielo como concepto de esperanza. Hermoso trabajo, muy bello.
Saludos, poeta :)
 

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