natalia cc
Poeta recién llegado
La muchacha hacia el río caminaba
Sonreía mientras tatareaba una canción,
el aire acariciaba sus cabellos
y sus pasos se agitaban con pasión.
Su voz era dulce y cálida,
su mirada limpia y recta,
sus pasos firmes y elegantes
y su silueta de muñeca.
Al llegar a la orilla
otra muchacha se encontró,
era lo opuesto a ella
y de pronto le preguntó:
¿Porque lloras muchacha?
¿En algo te puedo ayudar?
Sé que no te conozco
pero en mi puedes confiar.
La muchacha la miró de reojo,
sin mas tardanza le contestó:
no creo que puedas ayudarme,
y eso a la otra le molestó.
Sino pruebas a explicarte
desde luego que no,
da penita mirarte
deja que te ayude yo.
El mal que tengo es de amores...
yo soy niña rica y el un pobre pastor,
mis padres nunca lo aceptarán,
no tiene ningun valor.
¿Estáis segura de que él os ama?
Bien debéis de estarlo
para que la pena merezca
luchar por conquistarlo.
Una prueba grande de su amor le pedí,
el pasado verano yo de aquí me fui,
él hubo de regar a diario una rosa
y fue la mas hermosa que nunca vi.
Si tan segura estáis
así a vuestros padres habeis de hablar,
con el corazón en la mano
y sin más demorar.
Perdonad pero veníais sonriendo,
mi tristeza no os he de contagiar,
seguro que vuestro amado os espera
y no deseo hacerle inquietar,
En eso os equivocais,
sola en una cabaña vivo,
mas ningun mal me aflige,
por eso veis que sonrío,
¿Y no os sentis triste y sola?
Yo vivo en una mansión
y mirad donde estoy,
aceptando vuestra compasión.
La soledad no es un mal,
a todo una se acostumbra,
algun día llegará un mozo,
de eso no hay duda.
Mientras vivo feliz,
pues nada me falta,
disfruto mi libertad
y hago lo que me da en gana.
Hay quien tiene todo,
amor, dinero y belleza,
mas cuando algo le falta
todo se vuelve tormenta.
Hay quien de eso carece,
y es feliz en abundacia,
pues solo la vida merece
ser vivida con gracia.
Sonreía mientras tatareaba una canción,
el aire acariciaba sus cabellos
y sus pasos se agitaban con pasión.
Su voz era dulce y cálida,
su mirada limpia y recta,
sus pasos firmes y elegantes
y su silueta de muñeca.
Al llegar a la orilla
otra muchacha se encontró,
era lo opuesto a ella
y de pronto le preguntó:
¿Porque lloras muchacha?
¿En algo te puedo ayudar?
Sé que no te conozco
pero en mi puedes confiar.
La muchacha la miró de reojo,
sin mas tardanza le contestó:
no creo que puedas ayudarme,
y eso a la otra le molestó.
Sino pruebas a explicarte
desde luego que no,
da penita mirarte
deja que te ayude yo.
El mal que tengo es de amores...
yo soy niña rica y el un pobre pastor,
mis padres nunca lo aceptarán,
no tiene ningun valor.
¿Estáis segura de que él os ama?
Bien debéis de estarlo
para que la pena merezca
luchar por conquistarlo.
Una prueba grande de su amor le pedí,
el pasado verano yo de aquí me fui,
él hubo de regar a diario una rosa
y fue la mas hermosa que nunca vi.
Si tan segura estáis
así a vuestros padres habeis de hablar,
con el corazón en la mano
y sin más demorar.
Perdonad pero veníais sonriendo,
mi tristeza no os he de contagiar,
seguro que vuestro amado os espera
y no deseo hacerle inquietar,
En eso os equivocais,
sola en una cabaña vivo,
mas ningun mal me aflige,
por eso veis que sonrío,
¿Y no os sentis triste y sola?
Yo vivo en una mansión
y mirad donde estoy,
aceptando vuestra compasión.
La soledad no es un mal,
a todo una se acostumbra,
algun día llegará un mozo,
de eso no hay duda.
Mientras vivo feliz,
pues nada me falta,
disfruto mi libertad
y hago lo que me da en gana.
Hay quien tiene todo,
amor, dinero y belleza,
mas cuando algo le falta
todo se vuelve tormenta.
Hay quien de eso carece,
y es feliz en abundacia,
pues solo la vida merece
ser vivida con gracia.
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