• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Sin retorno

Arkeidos

Poeta que considera el portal su segunda casa
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo, y esta fulgura
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma, corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me tocó el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.
 
Última edición:
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo,
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco, y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me toco el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, y hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.
Muy bello poema, me ha gustado mucho, imágenes hermosas y profundas en su idea y sensibles y certeras metáforas que hablan de tus sueños, de lo que piensas, deseas y escribes. Abrazote vuela amigo Arkeidos. Paco.
 
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo,
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco, y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me toco el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, y hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.

Admirado Daniel, yo celebro ese “Sin retorno” porque para mí significa que seguirás brindándonos episodios de tus viajes como guerrero de las sombras, siempre en el antagonismo de la luz y la penumbra, mágica expansión de tu arte poético al que sabes admiro y respeto. Nos dejas un poema cargado de bellos recursos literarios dignos de aplaudir por lo genuino y esa dosis de dulce ternura que trae, fluida historia que trae consuelo de alas que a veces tocan nuestro hombro y luego dicen adiós pero dejan su estela en nuestra alma.
¡MARAVILLOSO RECITAL! el cierre es muy hermosos
22694.gif


Un abrazo de este sol de mi tierra que arde pero ilumina.
 
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo,
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco, y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me toco el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, y hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.
Tu debes volver a donde perteneces mi querido Daniel, mil besos
 
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo, y esta fulgura
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma, corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me tocó el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.


Para entender el mensaje de tu obra, no solo hay que poseer un amplio mundo espiritual, sino además creer en todas aquellas cosas que las palabras y el lenguaje cuidado de la poesía, apenas mencionan, pero que en realidad se extienden más allá de la lectura.
No sé cómo llegará el mensaje a otros lectores, pero a mi, visitar tu trabajo, me conecta con el arte de las buenas sensaciones, del buen sentir.
Precioso, como todos.
Un abrazo y que tengas una bella semana :).
 
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo, y esta fulgura
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma, corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me tocó el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.

A veces pienso querido amigo, que el universo es tu casa y tu su conciencia, siempre un grato momento en tu particular poesía estimado Arkeidos, te dejo mi saludo sincero mi pana.
 
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.
Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
Maravilloso poema!!! Un magnífico sendero de versos que nos llevan a viajar por la tristeza que los embargan, simple felicidad que fue y que hoy solo subsiste en los recuerdos, viviendo sin vivir, estando sin estar. ¡Magnífica obra! Un verdadero placer disfrutar de su fantástica poesía, Arkeidos, reciba la más sincera felicitación y saludo.
 
No sabes que tan fuerte brilla la luz en tu sonrisa.
Yo si lo sé, porque la he visto cuando duermo, y esta fulgura
entre nubes tejidas de apacibles sueños coloridos,
resplandeciendo como lo hace un grito de esperanza,
prolongándose por los ecos del infinito.

Como lo hace el lobo fantasma, corriendo
a través del invierno fastuoso y pasivo,
invierno que anestesia con su belleza escarchada,
cual gigante dormido entre melodías
que se difuminan en intensa melancolía,
aquella que hace que el alma vea con ojos espirituales.

No sabes que tan fuerte estalla el sol dentro de mis ojos
cuando estoy feliz, siento la gloria moviéndose invisible,
como fuego, como poder, como santidad que no merezco,
vistiéndome por momentos de una blancura que no soy digno.

Después palidezco y vuelve mi mundo gris.
Siento en mi, que todo se desmorona desde dentro hacia fuera,
brotando un espectro humeante que se desplaza,
intoxicando todo de una profunda oscuridad.

Nadie vio danzar al arcoíris en mis ojos tristes.
Nadie vio el dolor que se derramaba como miel amarga
por las curvas fracturadas de mi esqueleto.

Nadie intuyo el vuelo de tu alma abandonando esta realidad.
Nadie jamás vio mi lucha contra la noche sangrienta
que no paraba de extenderse, dispare una flecha de luz, matándole.

Nadie nunca jamás vio la luz manifestándose como alas de paz
que me envolvían y me bañaban de cálido consuelo,
disipando toda mi tristeza.

Nadie, absolutamente nadie, miró como un Ángel me tocó el hombro
dándome ánimos para seguir en este arduo sendero llamado vida.
Nadie miró que sonreí, sonreí como tú, tan brillante,
por un segundo que parecía eterno.

Te busque en las figuras de nubes, y solo encontré tus alas,
y una canción que fluía con el sello de tu dulce voz.

Tome tus alas, y volé, y volé, hasta hoy, no ha existido un retorno.
Porque nadie nunca jamás vio mi partida, y nadie verá mi regreso.

Todo un sentir que fluye desde el alma y ese constante vaivén entre la vida y la muerte, entre la luz y la oscuridad, entre un cielo gris y un cielo pintado de esperanza, entre el amor y el olvido , siempre plasmaste todo tu sentir con ese toque místico que te respalda , me parecen tan familiares tus poemas, podría decir que siento que aún estás cerca.
Te puedo decir que se te hecha de menos Dany, deseando estés siempre rodeado de luz y que tu espíritu se regocige de gozo y serenidad en tu vida.
Un cálido saludo de tu amiga Ana.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba