jmacgar
Poeta veterano en el portal
CORO I
767 “Ven Himeneo, ven donde te espera
con ojos y sin alas un Cupido
cuyo cabello intonso dulcemente
niega el vello que el vulto ha colorido”
…….
844 “Ven Himeneo, ven; ven Himeneo”
El dulce alterno canto
a sus umbrales revocó felices
los novios del vecino templo santo.
(Soledades, Góngora)
Himeneo, dios de las bodas
767 “Ven Himeneo, ven donde te espera
con ojos y sin alas un Cupido
cuyo cabello intonso dulcemente
niega el vello que el vulto ha colorido”
…….
844 “Ven Himeneo, ven; ven Himeneo”
El dulce alterno canto
a sus umbrales revocó felices
los novios del vecino templo santo.
(Soledades, Góngora)
Himeneo, dios de las bodas
Canto Nupcial
Ya llegan las nupcias con bueyes y carros, se escuchan los cantos, las risas, las salvas,
parientes y amigos aplauden a coro, la novia ha lanzado su ramo de malvas.
¡Oh, ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Ya lucen los dos sus galas mejores: el novio elegante, de blanco va ella,
cortaron el dulce, vaciaron las copas; de aspecto radiante la novia ¡tan bella!
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Al centro de todos su danza bailaron; pidiéronles besos y así, complacidos,
un beso se dieron, un beso tan largo que fueron eternos sus rostros unidos.
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Ya acaba la fiesta, se van retirando; a padres y amigos despiden atentos
y todos les dicen con pícaras risas: ¡marchad a la alcoba, marchaos contentos!
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
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Ya llegan las nupcias con bueyes y carros, se escuchan los cantos, las risas, las salvas,
parientes y amigos aplauden a coro, la novia ha lanzado su ramo de malvas.
¡Oh, ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Ya lucen los dos sus galas mejores: el novio elegante, de blanco va ella,
cortaron el dulce, vaciaron las copas; de aspecto radiante la novia ¡tan bella!
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Al centro de todos su danza bailaron; pidiéronles besos y así, complacidos,
un beso se dieron, un beso tan largo que fueron eternos sus rostros unidos.
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
Ya acaba la fiesta, se van retirando; a padres y amigos despiden atentos
y todos les dicen con pícaras risas: ¡marchad a la alcoba, marchaos contentos!
¡Oh ven Himeneo, sí, ven Himeneo! El tálamo espera con sábanas puras,
pues nadie yació jamás sobre ellas; que gocen los novios, que gocen a oscuras.
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