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Abrazos

Miguel Font

Poeta que considera el portal su segunda casa

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
 
Última edición:
Y así es más sencillo seguir luchando en la vida. Rodeado de afectos, de música, de baile y de poesía.
Brindo contigo por tu alegría amigo.
Que sigas bailando por muchos, pero muchísimos años más. Este mundo te necesita. Abrabesos en tu corazón.
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Ayyy Miguel que emoción más intensa procuran estas sensibles letras, y es que volver a la vida y saberse arropado por los seres queridos es lo más bonito que nos puede suceder. Precioso el vídeo. Gracias por compartirnos estas bellas letras y este bello vídeo.................muááááááckssss....
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Es que a todos le debe causar admiración la lucha que estas llevando a cabo. Saludos cordiales para ti, Miguel.
 
Y así es más sencillo seguir luchando en la vida. Rodeado de afectos, de música, de baile y de poesía.
Brindo contigo por tu alegría amigo.
Que sigas bailando por muchos, pero muchísimos años más. Este mundo te necesita. Abrabesos en tu corazón.
Muchas gracias Ropittella, por estar cerca...Hay eventos en las vidas de las personas que dan otro color y significado a las pequeñas cosas...Un abrazo, compañera de letras.
 
Ayyy Miguel que emoción más intensa procuran estas sensibles letras, y es que volver a la vida y saberse arropado por los seres queridos es lo más bonito que nos puede suceder. Precioso el vídeo. Gracias por compartirnos estas bellas letras y este bello vídeo.................muááááááckssss....
Muchas gracias Lomita, por acompañarme en este pequeño pero importante evento de mi vida!!! Un abrazo, compañera de letras.
 
Es que a todos le debe causar admiración la lucha que estas llevando a cabo. Saludos cordiales para ti, Miguel.
Muchas gracias Sergio, las muestras de apoyo y cariño de mis amigos de la vida, de las redes sociales y de este Portal de Poesía fueron un faro que iluminó la parte más oscura del camino. Un abrazo, amigo poeta.
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
un aleccionador y reflexivo texto nos dejas, grato leerte
 
Qué bello este micro, Miguel. Me diste la oportunidad de entrar a tu persona y sentir ese nudo de felicidad que regala el momento con los verdaderos amigos. Recibe mi abrazo cordial.




La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…


¡MARAVILLOSO! Me es muy grato encontrarte en esta prosa Miguel, donde nos dejas un buen ejemplo de como enfrentar las vicisitudes de la vida, de como percibir el amor de quienes rodean nuestro corazón que no siempre tiene que ser en presencial, la distancia no es una limitación para guiar y fortalecer los motivos que impulsan nuestra fe y esperanza.
A mi también me encanta la música cubana, la música siempre es y será una fuente para celebrar la vida al compás de los latidos de quienes amamos.
¡El vídeo HERMOSO!
Mucho placer visitarte, mis cariños para ti ¡Salud!
 
¡MARAVILLOSO! Me es muy grato encontrarte en esta prosa Miguel, donde nos dejas un buen ejemplo de como enfrentar las vicisitudes de la vida, de como percibir el amor de quienes rodean nuestro corazón que no siempre tiene que ser en presencial, la distancia no es una limitación para guiar y fortalecer los motivos que impulsan nuestra fe y esperanza.
A mi también me encanta la música cubana, la música siempre es y será una fuente para celebrar la vida al compás de los latidos de quienes amamos.
¡El vídeo HERMOSO!
Mucho placer visitarte, mis cariños para ti ¡Salud!
Muchas gracias Spring, por acercarte y por el luminoso comentario!!! Un abrazo, compañera de letras.
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Cuanto me alegra leer estas letras...
Déjame pista que bailo contigo...
Un abrazo fuerte, Miguel.
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Amistad que es capaz de empapar esos fluidos de los sentimientos.
instantes donde estallan esas formas sinceras para encontrar
la conjugacion de lo mas bello, la comprension. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…

uno de los mejores inventos del hombre, la amistad, un gustaso pasar por tus letras amigo, saludines
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Una sensible vivencia humana llena
amor por la vida. Y que te puedo decir amigo, si eres simplemente un ser humano adorable. Yo soy bastante solitario, pero reconozco el gran valor de un gran compañero y poeta. Un mega abrazo amigo Miguel Font
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Solo con empezar a leerte ya empecé a viajar. Los boliches, el baile, los amigos, y esa felicidad de sentirse en el lugar y vivo, muy vivo.
Que sigan existiendo los sábados, aunque nos quedemos en casa al calor de un hogar que nos comprenda.
Un abrazo, Miguel, y un placer las buenas lecturas.
 
Una sensible vivencia humana llena
amor por la vida. Y que te puedo decir amigo, si eres simplemente un ser humano adorable. Yo soy bastante solitario, pero reconozco el gran valor de un gran compañero y poeta. Un mega abrazo amigo Miguel Font
Mil gracias Roman, por la generosidad y empatía que desprenden tus palabras!! Un abrazo, amigo poeta.
 

La noche de sábado se presentó especialmente bella, cálida sí, pero sin ese calor agobiante de días pasados. Mientras viajábamos con mi esposa hacia nuestro habitual sitio de encuentro bailable, podíamos ver los bares Montevideanos bastante concurridos, con la mayoría de los clientes afuera, en las tentadoras terrazas con mesas en la vereda. Al estacionar, mi corazón, como siempre, comenzó a latir de distinta forma, es que llegaba ya hasta nuestros oídos la suave melodía de la música cubana que amamos bailar. En la puerta del “boliche” me abracé con algunos amigos, entre ellos uno, que no veía desde antes de mi convalecencia.
Le dije, tanto tiempo sin vernos!
Me contestó, sí, estuve trabajando y por algunos meses no pude venir.
Yo igual, le respondí, estuve ocupado también.
Sí, ya lo sé, dijo, luchando, luchando por vivir
Mientras subía las escaleras que conducen a la pista de baile, algo fue trepando y se anidó en mi pecho, un pequeño nudo, pero de felicidad, por saberme arropado y contenido por infinidad de amigos que me quieren…
Los verdaderos amigos siempre están más allá de la distancia porque viven en el corazón y de ahí nadie los saca, magnífica prosa, saludos Alex
 

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