lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
¡Ay! No se entera el horizonte
de los quejíos de quebranto y pena
troquelados en los hijos de los hombres.
Lloran lágrimas de sangre y nieve
que cristalizan los dientes
hermetizando el silencio.
Un martillo golpea
el yunque de la tierra
despertando al gusano
latente en el cieno
donde fermenta la inmundicia,
arcano (y cainista) contrapunto
de la divinidad subyacente
en la semilla latido de amor,
vida regalada, y culmen de la Creación.
¡Ay, horizonte!
Abre tu arcoiris
a los hijos de los hombres.