musador
esperando...
Rojo con rojo bajo por mi río,
espinel de dolores y alegrías,
allá donde no alcanza mi albedrío
un misterio de fuente entre agonías.
Verde con verde sigue el extravío
con olas de desorden en sus vías:
verde con rojo los fantasmas nudos
pasan gritando con sus gestos mudos.
Sobre un tanque enamora una glicina
de violetas racimos delicados,
un vuelo de palomas se aglutina
en el llanto de niños olvidados.
La mar, siempre la mar, su copa inclina
volcando antiguos pecios como dados;
las alas y las olas el reposo
en su destino encuentran, arenoso.
Recuento esas arenas con locura
buscando el infinito ayer perdido
con el goce alcanzado en la ternura
de acunar mis pichones en su nido.
Boya tras boya rumio la amargura
con el mate que llevo compartido:
¡tantos amigos pasan y saludan!,
¿dónde están sus abrazos que no mudan?
Izo la vela y el timón violento
despereza a mi barco en la virada,
con la alegría de ceñir al viento
dejo que el río mengüe mi estrepada.
Rojo con verde tras mi paso lento
los despojos moderan su algarada:
no pueden con la fuerza de mi vida,
aunque de ellos seré tras mi partida.
espinel de dolores y alegrías,
allá donde no alcanza mi albedrío
un misterio de fuente entre agonías.
Verde con verde sigue el extravío
con olas de desorden en sus vías:
verde con rojo los fantasmas nudos
pasan gritando con sus gestos mudos.
Sobre un tanque enamora una glicina
de violetas racimos delicados,
un vuelo de palomas se aglutina
en el llanto de niños olvidados.
La mar, siempre la mar, su copa inclina
volcando antiguos pecios como dados;
las alas y las olas el reposo
en su destino encuentran, arenoso.
Recuento esas arenas con locura
buscando el infinito ayer perdido
con el goce alcanzado en la ternura
de acunar mis pichones en su nido.
Boya tras boya rumio la amargura
con el mate que llevo compartido:
¡tantos amigos pasan y saludan!,
¿dónde están sus abrazos que no mudan?
Izo la vela y el timón violento
despereza a mi barco en la virada,
con la alegría de ceñir al viento
dejo que el río mengüe mi estrepada.
Rojo con verde tras mi paso lento
los despojos moderan su algarada:
no pueden con la fuerza de mi vida,
aunque de ellos seré tras mi partida.