Tartessos
(epopeya andaluza)
Canto I
Como el orfebre que diario arde
y a su alto fuego dora
con argento la aurora,
con oro el mediodía
y de cobre el costado de la tarde,
-oro de la Nevada
riberas plateando-
órbita terrenal describe fría
en fugaces campiñas engastada,
su lomo acariciando
la del monte solar fluida nieve
sol a sol, gota a gota, a su albedrío
por camino el más breve
siglos labrando, el de tres nombres río,
el curso así, oh, de mi verso guía
tú que, inspirando las mecidas platas,
reduces al que matas
la dorada salud, el ritmo nuevo
de un vigor que un impulso a borbotones
lanza hasta las aladas plenitudes:
arpas pulsa y laúdes,
flautas y trompas de vibrantes sones,
al tiempo que yo elevo
-por una vez no llanto-
la voz escrita de mi débil canto.
(continuará)
(epopeya andaluza)
Canto I
Como el orfebre que diario arde
y a su alto fuego dora
con argento la aurora,
con oro el mediodía
y de cobre el costado de la tarde,
-oro de la Nevada
riberas plateando-
órbita terrenal describe fría
en fugaces campiñas engastada,
su lomo acariciando
la del monte solar fluida nieve
sol a sol, gota a gota, a su albedrío
por camino el más breve
siglos labrando, el de tres nombres río,
el curso así, oh, de mi verso guía
tú que, inspirando las mecidas platas,
reduces al que matas
la dorada salud, el ritmo nuevo
de un vigor que un impulso a borbotones
lanza hasta las aladas plenitudes:
arpas pulsa y laúdes,
flautas y trompas de vibrantes sones,
al tiempo que yo elevo
-por una vez no llanto-
la voz escrita de mi débil canto.
(continuará)
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