lesmo
Poeta veterano en el portal
Mi padre no era mi amigo,
tampoco lo precisaba
porque me llamaba hijo
sin decirme apenas nada.
Me hacía sentir dolido
con la verdad siempre clara
cuando nunca me la dijo
enseñándome la espalda.
Tengo un recuerdo muy vivo
de lo serio que miraba,
en silencio y con el brillo
de unas incipientes lágrimas.
Sus ojos sin acertijos
eran donde adivinaba
sus pensamientos clarísimos
de su clarísima alma.
Nunca me llevó de vinos
ni a tabernas pues pensaba
que para un hijo que es hijo
lo que vale es la compaña.
Jamás echaré al olvido
una escalera muy ancha
donde se sentó conmigo
y al poco se me marchaba.
tampoco lo precisaba
porque me llamaba hijo
sin decirme apenas nada.
Me hacía sentir dolido
con la verdad siempre clara
cuando nunca me la dijo
enseñándome la espalda.
Tengo un recuerdo muy vivo
de lo serio que miraba,
en silencio y con el brillo
de unas incipientes lágrimas.
Sus ojos sin acertijos
eran donde adivinaba
sus pensamientos clarísimos
de su clarísima alma.
Nunca me llevó de vinos
ni a tabernas pues pensaba
que para un hijo que es hijo
lo que vale es la compaña.
Jamás echaré al olvido
una escalera muy ancha
donde se sentó conmigo
y al poco se me marchaba.
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