Nuestros niños (soneto hexadecasílabo con estrambote)

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Edith Elvira Colqui Rojas

Invitado
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.




Son como fresca manzana,

nuestros niños angelitos de sonrisa franca y bella,

tienen en sus corazones, bandera de paz y estrella.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
 
Última edición por un moderador:
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.



Son nuestros olivos frescos,

nuestros niños angelitos de sonrisa bella y franca,

tienen en sus corazones, bandera de paz, ¡tan blanca!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
¡Qué tierno Edith!.
Me gusta.
Un abrazo.
Jazmín
 
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.



Son nuestros olivos frescos,

nuestros niños angelitos de sonrisa bella y franca,

tienen en sus corazones, bandera de paz, ¡tan blanca!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

Bonito poema, Edith.

Te deseo suerte.

Saludos.

Mouse.
 
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.



Son nuestros olivos frescos,

nuestros niños angelitos de sonrisa bella y franca,

tienen en sus corazones, bandera de paz, ¡tan blanca!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


Sin duda un poema más allá de la ternura querida Edith.
Te deseo mucha suerte.
Gran abrazo hasta tu orilla
 
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.



Son nuestros olivos frescos,

nuestros niños angelitos de sonrisa bella y franca,

tienen en sus corazones, bandera de paz, ¡tan blanca!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


Mucha ternura en tu poema a los niños enmarcado en soneto hexadecasílabo en el que falla el estrambote, amiga Edith. ya que el primer verso del mismo debe rimar en consonante con el último del terceto. Los dos versos en cambio riman en asonante con dicho verso.

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bien corrijo este detalle en breve gracias, lo del terceto no le objeto pero vi en ejemplos que los últimos verso pueden ser pareados simplemente
AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA (Miguel de CERVANTES)

Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla,
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria, donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
 
Última edición por un moderador:
bien corrijo este detalle en breve gracias, lo del terceto no le objeto pero vi en ejemplos que los últimos verso pueden ser pareados simplemente
AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA (Miguel de CERVANTES)

Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla,
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria, donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

En efecto, deben ser pareados pero no ser asonantes con el último verso del último terceto. Creo que ahora te ha quedado perfecto. Seguro que obtendrá el apto.

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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.




Son como fresca manzana,

nuestros niños angelitos de sonrisa franca y bella,

tienen en sus corazones, bandera de paz y estrella.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


Hola Edith, hermosa composición llena de magia.
El trabajo es correcto.

Apto.
Saludos.
 
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¡Qué grandiosa la ternura que despiertan nuestros niños!

Son corazones de nieve con almas angelicales

y que no ofrecen dobleces en sus miradas y guiños;

son pajaritos cantores con mucha albura y sin males.


Tienen perfumes de lirios, ¡Son muy dulces sus aliños!

y en sus ojos tan diáfanos hay dulzura en sus cristales,

son almas tiernas sin mancha, ¡sin mezquindad sus cariños!

Ellos son así: vivaces, como ríos naturales.


Y no entienden de peleas ni de altercados nefastos

y solo viven gozosos saltando por esos montes

del mundo que les rodea, ¡con una dicha tan sana!



¡Ah, nuestros niños hermosos!, ¡son pajarillos tan castos!

Son la esperanza del mundo, renovados horizontes;

esa generación nueva, resucitada mañana.




Son como fresca manzana,

nuestros niños angelitos de sonrisa franca y bella,

tienen en sus corazones, bandera de paz y estrella.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Una preciosidad Dulce Edith !! Bellísimo ejercicio poético !! Te dejo mi cariño de siempre poetisa.
 
Estado
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