Despierta en mi camino la andadura
de un verbo, un epitafio de verdades.
Estrofas donde lloran soledades,
soliloquios, y un deje de amargura.
Tu verso, Callejero, es partitura.
Ausente en sí, de todas vanidades.
También eres el vate donde invades
con tu genio, el perfil de su figura.
¡Qué hermosa! la palabra del poeta,
¡libertario del mirlo y de la prosa!
si enreda el carnaval de su caleta.
Tu canto no es aroma de una rosa,
es espina, como el cardo anacoreta
refugiado en un alma que reposa.
de un verbo, un epitafio de verdades.
Estrofas donde lloran soledades,
soliloquios, y un deje de amargura.
Tu verso, Callejero, es partitura.
Ausente en sí, de todas vanidades.
También eres el vate donde invades
con tu genio, el perfil de su figura.
¡Qué hermosa! la palabra del poeta,
¡libertario del mirlo y de la prosa!
si enreda el carnaval de su caleta.
Tu canto no es aroma de una rosa,
es espina, como el cardo anacoreta
refugiado en un alma que reposa.
PepeSori
SafeCreative
diciembre2018
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diciembre2018
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