El ojo

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Un ventanal orientado al norte

es el ojo de una parte de mi vida.

Delante de él me levanto,

a su luz

los problemas cobran solución.

Mis hijos fueron

una pequeña morula,

un pequeño corazón

que surgieron en la cama

que siempre mira al cielo.

Los ratos mas tiernos

se abrazaron a mi

en torno al latido amarillo

de una farola

que ilumina mi calle

y mi ventana.

Mis esperanzas

amanecen entre las motas firmes de polvo

que cuajan mi cuarto.

Y mis tardes,

tan serenas ahora,

tan llenas de vida,

se alimentan del sutil ruido

que surge en la calle,

de la ligera tiniebla que penetra

en mi cuarto,

de mi alma,

que se pierde rondando poemas…

Del suave calor que mantenemos en casa

y de todas las luces

que alargan sus alas

volando a tientas

por las ventanas.
 
Un ventanal orientado al norte

es el ojo de una parte de mi vida.

Delante de él me levanto,

a su luz

los problemas cobran solución.

Mis hijos fueron

una pequeña morula,

un pequeño corazón

que surgieron en la cama

que siempre mira al cielo.

Los ratos mas tiernos

se abrazaron a mi

en torno al latido amarillo

de una farola

que ilumina mi calle

y mi ventana.

Mis esperanzas

amanecen entre las motas firmes de polvo

que cuajan mi cuarto.

Y mis tardes,

tan serenas ahora,

tan llenas de vida,

se alimentan del sutil ruido

que surge en la calle,

de la ligera tiniebla que penetra

en mi cuarto,

de mi alma,

que se pierde rondando poemas…

Del suave calor que mantenemos en casa

y de todas las luces

que alargan sus alas

volando a tientas

por las ventanas.
Qué bonito poema has hecho María, esa ternura, esa cierta nostalgía que va siempre contigo en tu corazón y alma, me gusta leerte. Como terminas la obra me encanta también. Un abrazo
 

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