lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Llega la tarde incierta
a besar la frente del ocaso,
los pajarillos buscan su refugio
en los árboles soñolientos.
Llega la tarde incierta
y me sorprende
al detener sus pasos en mi verso.
¡Ay,... la tarde!
La tarde que se hace noche,
y yo, con el corazón...
con el corazón abierto.
Espero con sigilo
la voz de la madrugada,
pero llega la tarde incierta
y la noche me acompaña,
noche eterna
que secuestra mi alma,
dejando un pajarillo
en el silencio sin habla.