No existen abrigos en septiembre que cobijen como alas, la música popular en estas fiestas me recuerdan a mi infancia llena de volantines y manzanas confitadas, la plaza vacía sin niños jugando, la casa en silencio, los perros ladrando afuera ...Y yo,tratando de escribirte un triste poema.
A veces sucede que el frío se parece a mi a mi cuerpo blanco como mármol sin moldear, sin prisa de nada, quieto como golondrina sin hambre.
Despego los pies siempre después de las 10:00 pm porque es tu costumbre de llegar. Pero esta vez fue distinto, no viniste a sembrar en mi cabeza girasoles amarillos, ni a tapiar las ventanas rotas después del temporal, pero aún así desperté con ganas de bailarte la danza de las garzas, esa danza que me acerca a tu boca a tu cuerpo como en un rito.
Continúa lloviendo allá afuera, es infinita esa lluvia que te moja y que te mira, como insaciable son mis ganas de abrazarte hoy, si hoy, precisamente te lo iba a decir.
Descubrí un nido de colibrí en el entretecho y aunque tardes tanto, tanto en llegar igual te espera mi beso salado bajo el torrente de este invierno feroz.
A veces sucede que el frío se parece a mi a mi cuerpo blanco como mármol sin moldear, sin prisa de nada, quieto como golondrina sin hambre.
Despego los pies siempre después de las 10:00 pm porque es tu costumbre de llegar. Pero esta vez fue distinto, no viniste a sembrar en mi cabeza girasoles amarillos, ni a tapiar las ventanas rotas después del temporal, pero aún así desperté con ganas de bailarte la danza de las garzas, esa danza que me acerca a tu boca a tu cuerpo como en un rito.
Continúa lloviendo allá afuera, es infinita esa lluvia que te moja y que te mira, como insaciable son mis ganas de abrazarte hoy, si hoy, precisamente te lo iba a decir.
Descubrí un nido de colibrí en el entretecho y aunque tardes tanto, tanto en llegar igual te espera mi beso salado bajo el torrente de este invierno feroz.
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