Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Escondido entre afeitados de dos días,
sigo piropeando a mi mujer.
Entre besos cariñosos surge
mi entrega diaria.
Mis noches a su lado.
Me siento algo así
como su guardaespaldas,
como su estufa mágica
de calorcito humano,
cubiertos los dos
de esa blanca pureza.
Como éste invierno frío
que aquí hoy se calienta
con el cariño de un amor
que no entiende demasiadas modas.
Que grita agradecido
en medio de un bosque
donde solo trinan los Ruiseñores
sigo piropeando a mi mujer.
Entre besos cariñosos surge
mi entrega diaria.
Mis noches a su lado.
Me siento algo así
como su guardaespaldas,
como su estufa mágica
de calorcito humano,
cubiertos los dos
de esa blanca pureza.
Como éste invierno frío
que aquí hoy se calienta
con el cariño de un amor
que no entiende demasiadas modas.
Que grita agradecido
en medio de un bosque
donde solo trinan los Ruiseñores