Adiós

Pincoya76

Leyenda de mar.
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.
 
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.

Para quienes en algún momento de nuestras vidas dijimos adiós, un sano adiós que implicaba "lo mejor para...", este poema es un dulce y agudo recorrido por esas estaciones de recuerdos que precisamente pasan a ser eso, memorias, porque si bien es doloroso soltar, el hecho de quitarse de la espalda la mochila de aquello que no fue, es también la puerta de los cambios, del aire fresco, del viento nuevo que trae bendiciones. Siempre gana la luz.
Me alegra verte inspirada, ami, en este llegué justo para ser la primera huellita. Escribís con el corazón en cada línea, transmitiendo al lector el escenario sensible de cada tema que deciden abordar tus manos.
Abrazos de domingo :).
 
Un placer coincidir en tus impactantes letras, que van dibujando el camino de la tristeza, de la incomprensión,
cuando no se sabe valorar lo que se tiene. Con valentía van sumandose los versos describiendo la melancolía,
logrando en forma certera desprender el dolor para decir adios.
Un gran saludo cordial
 
Para quienes en algún momento de nuestras vidas dijimos adiós, un sano adiós que implicaba "lo mejor para...", este poema es un dulce y agudo recorrido por esas estaciones de recuerdos que precisamente pasan a ser eso, memorias, porque si bien es doloroso soltar, el hecho de quitarse de la espalda la mochila de aquello que no fue, es también la puerta de los cambios, del aire fresco, del viento nuevo que trae bendiciones. Siempre gana la luz.
Me alegra verte inspirada, ami, en este llegué justo para ser la primera huellita. Escribís con el corazón en cada línea, transmitiendo al lector el escenario sensible de cada tema que deciden abordar tus manos.
Abrazos de domingo :).
Es así duele tanto soltar, duele pero se sobrevive mi linda cecy, dejar partir y desear lo mejor a la vida del otro, hoy me acompañó la inspiración y la melancolía, espero estar a la altura de tus lecturas siempre.
Gracias por acompañarme en éste andar te readorooooooo♡.
 
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.
Que amarga despedida...el fin comienza cuando la ilusión se rompe.
Un placer.
Saludos.
 
Un placer coincidir en tus impactantes letras, que van dibujando el camino de la tristeza, de la incomprensión,
cuando no se sabe valorar lo que se tiene. Con valentía van sumandose los versos describiendo la melancolía,
logrando en forma certera desprender el dolor para decir adios.
Un gran saludo cordial
Muchas gracias poeta, por tu paseo por mis letras y por tan acertivo comentario.
Un abrazo grande desde mi mar insular.
 
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.
Ay mi niña hermosa, que poema tan sentido!! Está precioso y lo escribiste con el alma llena de dolor. Te abrazo desde la distancia y te felicito por la fuerza y el valor de escribir una despedida.
Mis aplausos, poetisa. Saludo con mucho cariño.
Azalea.
 
Ay mi niña hermosa, que poema tan sentido!! Está precioso y lo escribiste con el alma llena de dolor. Te abrazo desde la distancia y te felicito por la fuerza y el valor de escribir una despedida.
Mis aplausos, poetisa. Saludo con mucho cariño.
Azalea.
Gracias compañera de letras por estar en mi espacio.
Siempre escribo con el alma es mi forma de escribir.
Abrazos linda!!
 
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.

Bella despedida, bello dolor. Una confesión hermosa, claramente triste, pero hecha perfecta en tu poema querida amiga. Siento la pena en casi todos los versos de manera que, imaginando ser yo a quien despiden, me parte el alma. Buen trabajo querida Pincoya, valiosa Naty. Te respeta, te aplaude, te valora y te tiene junto a los mejores poetas, Drümz.
 
Bella despedida, bello dolor. Una confesión hermosa, claramente triste, pero hecha perfecta en tu poema querida amiga. Siento la pena en casi todos los versos de manera que, imaginando ser yo a quien despiden, me parte el alma. Buen trabajo querida Pincoya, valiosa Naty. Te respeta, te aplaude, te valora y te tiene junto a los mejores poetas, Drümz.
Me encanta que te haya llegado mi poema, eso quiere decir que voy por buen camino Tony, agradecida infinito por tu tiempo de lectura y comentario, admiro tu bella poesía.
Abrazos querido amigo y gran poeta,
 
Adiós

Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.
Triste y sentida despedida … impacta el final del poema, un abrazo
 

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