Adiós
Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.
Mejor ve guardando
en la maleta
los calcetines
regalados
un catorce de febrero.
Aprende
a cocinar te va a servir
los días de lluvia
cuando no veas
mi delantal colgado
en la cocina
te va a servir no verme
con el pelo suelto
por las noches de luna llena.
Recuérdame
en mi isla
con techo de nube blanca
en la comisura de mis labios
cuando ella
te hable de amor
y yo
no sea la que te bese
con infinita ternura.
No busques
mi risa entre los adoquines
no estaré más
en los sauces
que cuelgan sueños de niños
ni en la península
roja de tu aliento.
No, no lo elegí
pero no supiste quererme
como se quieren los soles
desteñidos en otoño
mientras balbuceaba
tu nombre
había una niña llorando
dentro de mis ojos
que decía adiós.