lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
De pronto, todo en el silencio,
una luz que se apagaba,
una sonrisa sin nombre
y un misterio entre dos almas,
y tu voz me sonó a trueno,
y tu boca era de agua,
y tu mirada una nube,
y tu faz la luz del alba...
Llévate mi sed allí,
al cauce de la montaña,
al río cuando atraviesa
la roca de su oscurana,
y deja que yo la mire
hasta secar mi garganta,
que aún no quiero morirme
sin ser barranco en tus aguas.