Sacrificio (Soneto)

QUINSONNAS

Poeta fiel al portal
pasar-pagina.jpg





Soportando la herida de un suplicio
atroz es el tormento que supuro
al gangrenar, con su veneno puro,
a mi cuerpo, mi espíritu y mi juicio.

Supone, combatirlo, un sacrificio
en que pasar de página es muy duro
e implacable, su aroma de cianuro,
es quien me empuja, cruel, a un precipicio.

El daño que me causa es invisible
y delirios de agónicos desplantes
solo percibo de su andar severo.

Su ejército resulta indestructible,
unas huestes, eternas y tajantes,
que rechazan saber lo que te quiero.


 
Última edición:
El sacrificio de amor es un huésped que tras dolor y a veces desesperanza.
Un placer.
Saludos cordiales.
pasar-pagina.jpg





Soportando la herida de un suplicio
atroz es el tormento que supuro
al gangrenar, con su veneno puro,
a mi cuerpo, mi espíritu y mi juicio.

Supone, combatirlo, un sacrificio
en que pasar de página es muy duro
e implacable, su aroma de cianuro,
es quien me empuja, cruel, a un precipicio.

El daño que me causa es invisible
y delirios de agónicos desplantes
solo percibo de su andar severo.

Su ejército resulta ser temible,
unas huestes, eternas y tajantes,
que me impiden decirte que te quiero.


 
pasar-pagina.jpg





Soportando la herida de un suplicio
atroz es el tormento que supuro
al gangrenar, con su veneno puro,
a mi cuerpo, mi espíritu y mi juicio.

Supone, combatirlo, un sacrificio
en que pasar de página es muy duro
e implacable, su aroma de cianuro,
es quien me empuja, cruel, a un precipicio.

El daño que me causa es invisible
y delirios de agónicos desplantes
solo percibo de su andar severo.

Su ejército resulta indestructible,
unas huestes, eternas y tajantes,
que rechazan saber lo que te quiero.


Profundas y agudas letras en este bello soneto. Un abrazo
 
pasar-pagina.jpg





Soportando la herida de un suplicio
atroz es el tormento que supuro
al gangrenar, con su veneno puro,
a mi cuerpo, mi espíritu y mi juicio.

Supone, combatirlo, un sacrificio
en que pasar de página es muy duro
e implacable, su aroma de cianuro,
es quien me empuja, cruel, a un precipicio.

El daño que me causa es invisible
y delirios de agónicos desplantes
solo percibo de su andar severo.

Su ejército resulta indestructible,
unas huestes, eternas y tajantes,
que rechazan saber lo que te quiero.


A mi me gustaría saber lo qué quieres, cuando un sacrificio vale la pena, grato leerte
 
pasar-pagina.jpg





Soportando la herida de un suplicio
atroz es el tormento que supuro
al gangrenar, con su veneno puro,
a mi cuerpo, mi espíritu y mi juicio.

Supone, combatirlo, un sacrificio
en que pasar de página es muy duro
e implacable, su aroma de cianuro,
es quien me empuja, cruel, a un precipicio.

El daño que me causa es invisible
y delirios de agónicos desplantes
solo percibo de su andar severo.

Su ejército resulta indestructible,
unas huestes, eternas y tajantes,
que rechazan saber lo que te quiero.


Brillante poema, poeta Quinsonnas, un gusto pasar, saludos, Azalea.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba