hunnie
Poeta novata, sarcástica y relativamente feliz.
Lo único que me queda es tu camisa.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.
Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.
No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.
Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.
Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.
¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....
Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.
Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.
¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.
Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.
No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.
Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.
Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.
¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....
Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.
Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.
¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.