13. Tredecim

hunnie

Poeta novata, sarcástica y relativamente feliz.
Lo único que me queda es tu camisa.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.

Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.

No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.

Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.

Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.

¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....

Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.

Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.

¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.
 
Lo único que me queda es tu camisa.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.

Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.

No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.

Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.

Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.

¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....

Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.

Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.

¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.
El dolor de los recuerdos cobija su corazón.
Muy original tema.
Saludos cordiales.
 
Lo único que me queda es tu camisa.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.

Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.

No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.

Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.

Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.

¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....

Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.

Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.

¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.
Ese romanticismo no es exclusivo de las mujeres, yo conservo prendas íntimas de mis amadas (eso no implica que se las haya quitado desnudándolas, lamentablemente) tienen un delicado perfume a recuerdo.
 
Ese romanticismo no es exclusivo de las mujeres, yo conservo prendas íntimas de mis amadas (eso no implica que se las haya quitado desnudándolas, lamentablemente) tienen un delicado perfume a recuerdo.

¡Qué viejillo más bandido!
¿Acaso te fuiste a escondidas a las casas de aquellas mujeres y ha hurtadillas te cogiste los calzones?
 
¡Qué viejillo más bandido!
¿Acaso te fuiste a escondidas a las casas de aquellas mujeres y ha hurtadillas te cogiste los calzones?
No, fue hace mucho, pero mucho, mucho tiempo, antes de mi primera cana, me las dieron ellas. De viejo sátiro, sí, tengo una que me envió por avión mi última musa yo de 50 ella 21, junto a un cd de Lennon que yo no le había pedido.
 
¡Qué religiosidad que te tienen esas muchachas!
¿Acaso a todas las consideras musas?
 
Prendela fuego!!

Fin de la temporada? o_O

Le quería prender fuego. Pero al final se la devolví, bien dobladita y lavadita. El idiotilla insistía en que me la quede, bien sabe el pendejo cuánto disfruto tener algo suyo.

No sé... no creo que termine.
 
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Lo único que me queda es tu camisa.
Maldita prenda,
que con su olor y calidez,
me llevan a las polaridades de mi ser.

Me arrullo en ella para calmar mis miedos,
me envuelvo en ella para sentir tus besos.
Me cubro del podrido afuera,
para acobijarme en un oscuro silencio.

No es sano pensarte de esta manera,
es enfermizo todavía mantenerla.
Sin embargo me recuesto en mi cama,
imaginándote en ella.

Con solo sentirla, mis ojos se llenan de agüita.
Mi corazón se arruga en llanto,
mi alma se agrieta,
y mi cuerpo se corta en pequeños pedazos.

Me hace creer que todavía estás aquí...
En las noches, vengo a ponérmela.
Seducirme en su calidez,
emborracharme en su olor,
para chillar sin sensatez,
en un orgasmo llenito de dolor.

¡Quiero regresarte esa camisa!
Me trae como niña masoquista.
Quiero lavarle con bastante detergente.
O simplemente quemarle de repente....

Tal vez, te la devolveré...
La cuidaré y doblaré bien bonito,
así te das cuenta de lo estúpidamente
que te cuido.

Te encanta verme en tu camisa,
por eso insistes que me la quede
para ponérmela y gozar en ella,
degollarme y sangrar en esa prenda.

¡Maldita sea!
Tu bien sabes como sufro...
tu sabes como disfruto.
Te detesto tiernamente, pedazo de idiota.
Muy buenas letras poetisa, hace tiempo que no te leía..poco entro a este foro porque de tanto leer me pongo triste siempre, pero me alegro encontrarte de nuevo...Me gustó mucho tu poema, especialmente las dos últimas frases ;) un gran abrazo
 
Muy buenas letras poetisa, hace tiempo que no te leía..poco entro a este foro porque de tanto leer me pongo triste siempre, pero me alegro encontrarte de nuevo...Me gustó mucho tu poema, especialmente las dos últimas frases ;) un gran abrazo

Gracias Bristy. Ya te extrañaba por mi humilde barrio :)
 
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