MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
......
Tengo una lápida donde se posa el jilguero,
su canto mañanero corrompe mi guerra,
como si supiera que su soledad me aterra,
cada vez que enuncio a ciegas un te quiero.
Quién soy para apagar su tímido caldero,
quién soy para usurpar está fría guerra
que abraza su corazón cuando se aberra,
quién soy yo para musitar su corto bolero;
Pues en mi ventana con su mirar aludía,
el sollozo con su dolorosa despedida,
alzando el vuelo bajo su cautelosa agonía;
Mientras que al agravio de mi poca vida,
le rumoraba con esa melancólica poesía,
que soy para él solo otra flor prohibida.
María Anné
A L