En la noche de los árboles
te quiero arropado
en la certeza de mi abrazo
penumbra silente
de los pájaros nocturnos,
nos vemos a los ojos
y allí
inundados los dos de frío,
abrazados al silencio
que como una dulce oración
nos reconforta el alma,
se despiertan los grillos
y en ese canto
nos reconocemos
únicos,
enrredados en la corteza
de aquellos árboles milenarios
entregados
a la sabiduría de sus años.
No exagero cuando te digo,
¡mírame!
aquí estoy
tampoco cuando retrocedo
de tu beso para sentir
el próximo más dulce,
no exagero
cuando te veo
recoger hojas
para encender el fuego
que nos queda,
simplemente
es el amor brotando
desde las cuatro latitudes
del corazón.
Abril / 2019
te quiero arropado
en la certeza de mi abrazo
penumbra silente
de los pájaros nocturnos,
nos vemos a los ojos
y allí
inundados los dos de frío,
abrazados al silencio
que como una dulce oración
nos reconforta el alma,
se despiertan los grillos
y en ese canto
nos reconocemos
únicos,
enrredados en la corteza
de aquellos árboles milenarios
entregados
a la sabiduría de sus años.
No exagero cuando te digo,
¡mírame!
aquí estoy
tampoco cuando retrocedo
de tu beso para sentir
el próximo más dulce,
no exagero
cuando te veo
recoger hojas
para encender el fuego
que nos queda,
simplemente
es el amor brotando
desde las cuatro latitudes
del corazón.
Abril / 2019