Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora que estuve enfermita,
no hubo sopita en la cama
ni tampoco medicina,
no había quién me la llevara.
Cómo no voy a extrañarte
si hasta el aire preguntaba:
En donde están esos mimos
que antes te consolaban?
En donde están las sonrisas
que antes te despertaban,
y aquellas alegrías
que seducían tus mañanas.
Adonde se ha ido todo,
lo que antes te empapaba,
de sentimiento sublime
y todo lo motivaba...
No sé, en voz baja le contestaba.
No sé, a donde se han ido todos,
todos los que me amaban
y que enfrentaban al mundo
cada vez que lo ocupaba.
Y me dije: !! Guadalupe !!
Ya déjate de bobadas,
si sabes que estás solita,
no esperes nada de nada.
Levántate y haz la sopa
y métete de nuevo en la cama,
así vas a sentirte
un poquito mimada.
Podrás deshojar los recuerdos
de quien tanto te cuidaba,
y sentirás ese amor,
que todo lo iluminaba.
Podrás cerrando tus ojos,
descansar junto a su espalda,
sentirás ese su abrazo
que siempre te consolaba,
y escucharas esa su risa
que antes te contagiaba.
Llora... Llora cuanto quieras.
Pero eso, no sirve de nada,
el mundo no va cambiar
porque tú estés asustada.
no hubo sopita en la cama
ni tampoco medicina,
no había quién me la llevara.
Cómo no voy a extrañarte
si hasta el aire preguntaba:
En donde están esos mimos
que antes te consolaban?
En donde están las sonrisas
que antes te despertaban,
y aquellas alegrías
que seducían tus mañanas.
Adonde se ha ido todo,
lo que antes te empapaba,
de sentimiento sublime
y todo lo motivaba...
No sé, en voz baja le contestaba.
No sé, a donde se han ido todos,
todos los que me amaban
y que enfrentaban al mundo
cada vez que lo ocupaba.
Y me dije: !! Guadalupe !!
Ya déjate de bobadas,
si sabes que estás solita,
no esperes nada de nada.
Levántate y haz la sopa
y métete de nuevo en la cama,
así vas a sentirte
un poquito mimada.
Podrás deshojar los recuerdos
de quien tanto te cuidaba,
y sentirás ese amor,
que todo lo iluminaba.
Podrás cerrando tus ojos,
descansar junto a su espalda,
sentirás ese su abrazo
que siempre te consolaba,
y escucharas esa su risa
que antes te contagiaba.
Llora... Llora cuanto quieras.
Pero eso, no sirve de nada,
el mundo no va cambiar
porque tú estés asustada.