Conozco tan bien
el aroma de mis flores
que soy capaz
de reconocer tu aroma
a kilómetros.
Tus desniveles,
el arco de tu torso
en donde mis dedos
dibujan partituras.
Se del recorrido
de tus manos en mis caderas
que como un naufragio
se sumergen en mi piel
ahondando
la profundidad y la tersura.
Te propongo
en la clandestinidad de la noche, acercarnos al fuego de los labios
al susurro de los buhos,
amarnos sin condiciones
en ese silencio entregados
a la pura pasión de los dos.
Así como una reconciliación
que no necesita motivos,
así como aves que se estrujan las alas, simplemente amarnos
en la cortina nocturna
de la luna, una, dos o tres veces
antes del amanecer.
Abril / 2019
el aroma de mis flores
que soy capaz
de reconocer tu aroma
a kilómetros.
Tus desniveles,
el arco de tu torso
en donde mis dedos
dibujan partituras.
Se del recorrido
de tus manos en mis caderas
que como un naufragio
se sumergen en mi piel
ahondando
la profundidad y la tersura.
Te propongo
en la clandestinidad de la noche, acercarnos al fuego de los labios
al susurro de los buhos,
amarnos sin condiciones
en ese silencio entregados
a la pura pasión de los dos.
Así como una reconciliación
que no necesita motivos,
así como aves que se estrujan las alas, simplemente amarnos
en la cortina nocturna
de la luna, una, dos o tres veces
antes del amanecer.
Abril / 2019