Caricias

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Terminó azul el día

diáfano y pacifico,

como un cuadro en silencio

en un claro museo.


Comenzamos la tarde sentados

alrededor de una mesa,

se caían apenas unas palabras

de nuestros ocupados pensamientos.


Una luz en una esquina

sombreaba mis cuadernos,

tus manos y mis manos

y los libros abiertos.


Compartimos mas que charlas,

cercanía entrelazada

igual que los árboles en el bosque,

igual que las olas de la playa

siempre enredadas.


Ya el camino esta hecho,

solo hay que volver a pisarlo

para conservar su trayecto

y dejar que en la vereda

salgan flores

que marquen las estaciones.


Llegaron las tormentas,

salio el sol muchas veces,

la luz de la luna caerá sobre mi alma

derretida por la noche

y conoceré el camino

para llegar a ti,

tus manos calidas

que tantas caricias guardan.
 
Terminó azul el día

diáfano y pacifico,

como un cuadro en silencio

en un claro museo.


Comenzamos la tarde sentados

alrededor de una mesa,

se caían apenas unas palabras

de nuestros ocupados pensamientos.


Una luz en una esquina

sombreaba mis cuadernos,

tus manos y mis manos

y los libros abiertos.


Compartimos mas que charlas,

cercanía entrelazada

igual que los árboles en el bosque,

igual que las olas de la playa

siempre enredadas.


Ya el camino esta hecho,

solo hay que volver a pisarlo

para conservar su trayecto

y dejar que en la vereda

salgan flores

que marquen las estaciones.


Llegaron las tormentas,

salio el sol muchas veces,

la luz de la luna caerá sobre mi alma

derretida por la noche

y conoceré el camino

para llegar a ti,

tus manos calidas

que tantas caricias guardan.


Exquisito también este otro tema Maria, logras darle vida a tus versos con una serenidad que alcanza mi pensamiento.
Felicidades, muy buen poema. Saluidnesss
 
Terminó azul el día

diáfano y pacifico,

como un cuadro en silencio

en un claro museo.


Comenzamos la tarde sentados

alrededor de una mesa,

se caían apenas unas palabras

de nuestros ocupados pensamientos.


Una luz en una esquina

sombreaba mis cuadernos,

tus manos y mis manos

y los libros abiertos.


Compartimos mas que charlas,

cercanía entrelazada

igual que los árboles en el bosque,

igual que las olas de la playa

siempre enredadas.


Ya el camino esta hecho,

solo hay que volver a pisarlo

para conservar su trayecto

y dejar que en la vereda

salgan flores

que marquen las estaciones.


Llegaron las tormentas,

salio el sol muchas veces,

la luz de la luna caerá sobre mi alma

derretida por la noche

y conoceré el camino

para llegar a ti,

tus manos calidas

que tantas caricias guardan.

Siempre es grata la lectura de tu obra querida compañera.
Un eterno abrazo.
 

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