En casa misteriosa-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre hay algo que promueve

edictos contra el frío.

Filamentos del recuerdo, sombríamente

astutos, movilizan el árbol estático de enfrente.

Como en casa misteriosa, las islas sin ajorcas,

se perfuman y se visten, con azucenas invariables.

Las almendras rigurosas, crujen en el suelo

e inventan una tupida red de cáscaras enfrentadas

al subsuelo del invierno.

Las ventanas se abren, y el cielo entra por ellas.

Son azules matinales, e ingentes masas de palomas

codiciosas en el vuelo.

Para qué será necesario despertar?



©
 
Siempre hay algo que promueve

edictos contra el frío.

Filamentos del recuerdo, sombríamente

astutos, movilizan el árbol estático de enfrente.

Como en casa misteriosa, las islas sin ajorcas,

se perfuman y se visten, con azucenas invariables.

Las almendras rigurosas, crujen en el suelo

e inventan una tupida red de cáscaras enfrentadas

al subsuelo del invierno.

Las ventanas se abren, y el cielo entra por ellas.

Son azules matinales, e ingentes masas de palomas

codiciosas en el vuelo.

Para qué será necesario despertar?



©

Mejor ni siquiera despertar y seguir soñando.

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Siempre hay algo que promueve

edictos contra el frío.

Filamentos del recuerdo, sombríamente

astutos, movilizan el árbol estático de enfrente.

Como en casa misteriosa, las islas sin ajorcas,

se perfuman y se visten, con azucenas invariables.

Las almendras rigurosas, crujen en el suelo

e inventan una tupida red de cáscaras enfrentadas

al subsuelo del invierno.

Las ventanas se abren, y el cielo entra por ellas.

Son azules matinales, e ingentes masas de palomas

codiciosas en el vuelo.

Para qué será necesario despertar?



©


Ben, no imaginas cuanto me ha gustado tu inspiración, gracias por compartir esos misterios que dan vida al sueño y lo promueven.
Mi admiración y estima en un abrazo.
 
Siempre hay algo que promueve

edictos contra el frío.

Filamentos del recuerdo, sombríamente

astutos, movilizan el árbol estático de enfrente.

Como en casa misteriosa, las islas sin ajorcas,

se perfuman y se visten, con azucenas invariables.

Las almendras rigurosas, crujen en el suelo

e inventan una tupida red de cáscaras enfrentadas

al subsuelo del invierno.

Las ventanas se abren, y el cielo entra por ellas.

Son azules matinales, e ingentes masas de palomas

codiciosas en el vuelo.

Para qué será necesario despertar?



©
No hay una respuesta que valga, ni miedos que se disipen

La oscuridad a veces es un símbolo de seguridad

Bien dicen qué hay que temerle a los vivos
Más que a los muertos

Saludes
 

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