Culpable (Octavas)

LUVIAM

Poeta veterano en el portal
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!
 

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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!



Es muy fluido y me gusta como le has dado ritmo a éstos versos que salen de tu corazón. Un gusto leerte, saludos desde Colombia.
 
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!


Emotivas letras Luvian, el amor no se puede controlar con tanta facilidad ¡verdad! entonces no es nuestra culpa sentirlo.
Me gusto leerte, como siempre ha sido un placer.Un abrazo.
 
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!
Emotividad en ese amor imposible, recitarle al Señor que la duda no es de uno, mas bien es
el vaiven social que no permite encontrar ese deseo tan necesario. queda pues el alma en
una somnolente imagen de coronada tristeza frente a los limites impuestos.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!

"¡Ay!" ... se me quebró algo dentro de mi pecho y emana sangrando, efluvia por mis ojos.
¡(Yo quiero que me quieran cuando se quiere así mismito, heme aquí de hinojos)!

... Inspirador y bello, no, glorioso, tu espléndido poema.
¡beso tus manos y tus pies y si quieres toda encanto de mi alma!

Respetuosamente ...

Anthua62
 
Última edición:
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!

¡Ay! ¡(se me rompió algo aquí en mi pechito que efluvia por mis ojos)!
"¿Por Dios, qué no hay en esta sala entre todos ustedes una guapa terapeuta que le dé respiración de boca a boca a este pobre poeta que se nos muere?"...
"Pst" ... ¡Dígame mi muribundo!
... Ay, de preferencia que sea cubanita, ay ...
"Pronto, pronto señorita ¡que se nos va, se nos va! ...

... Beso tus manos y tus pies ¡y si quieres te beso toda!

Respetuosamente ...

Anthua62
 
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!

Pues sinceramente creo que amar es un pecado, sano pero al fin y al cabo pecado incluso podría denominarse una enfermedad.
Maravilla de versos inspirados en la definición del amor.
Verdadero placer disfrutar de buena poesía Luviam.
Cordial saludo
 
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Él fue la placidez para mi pena,
la calma que enrasaba mis vaivenes;
yo fui la mar sensual sobre su arena,
la veleidad tenaz sobre sus sienes.
Fui yo quien vulneró la paz ajena;
perdónalo Señor, no lo condenes.
Sedienta fui a beber de su caudal,
pero impurifiqué su manantial.

Si fuiste de la vida el creador,
y de este corazón nos has dotado;
si habitas en la esencia del amor,
y el alma y sentimiento nos has dado,
tuya ha de ser la culpa, mi Señor,
si amar fuera una culpa o un pecado.
¡A ti Señor, a ti yo culparía,
de que lo siga amando todavía!

Siempre quedan los recuerdos y la pena mezcladas por un amor que ya no está en nuestras vidas amiga Luvian.
Un placer detenerse en tu obra.
Un fuerte abrazo.
 

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