selenschek manfred
Hijo de la Luna
Quise olvidarla de muchas maneras
entonces, la coloque en un pedestal
la vestí de noche y adorne de luces.
La encontré después de muchos años,
todavía volaban las palomas
y a pesar de su gloria no era ella,
su belleza en mi memoria era mayor.
Olvidar es mi defecto, porque lo hago
cuando miro las noches consteladas,
la gente como yo cuando se muere
muere al explotarle el corazón
de una simple razón en mil luciérnagas
y por eso, en las noches cuando muero,
la angustia hace un ovillo en la esperanza
y siempre que visito aquella plaza,
en mi clara memoria yo la olvido.
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