La rabia es un dolor que a fuego lento
incendia mi costado; y su hendidura
la llaga de una pena que supura
el luto de esta pascua sin adviento.
Y como el toro negro ceniciento
que embiste solitario en la negrura,
me encierro en un chiquero de amargura
y en ese foso habita mi lamento.
Admiré tu coraje. Como un miura
te enfrentaste a la muerte con bravura
valiente y encastado al sufrimiento.
Vencido y desarmado en su andadura,
tu corazón, repleto de ternura,
al cielo volará ¡ya sin aliento!.
incendia mi costado; y su hendidura
la llaga de una pena que supura
el luto de esta pascua sin adviento.
Y como el toro negro ceniciento
que embiste solitario en la negrura,
me encierro en un chiquero de amargura
y en ese foso habita mi lamento.
Admiré tu coraje. Como un miura
te enfrentaste a la muerte con bravura
valiente y encastado al sufrimiento.
Vencido y desarmado en su andadura,
tu corazón, repleto de ternura,
al cielo volará ¡ya sin aliento!.
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