Alizée
⊙ Humαlıen ⊙ ༻✦༺ ♡ WɩꙆt Aᖾωᥲ ♡ ∞ ֎
"Que existamos en las aguas lodosas con pureza, como un loto”
Estas palabras son para ti, Anónimo Silente. Para ti que has intentado cambiar las cosas en el mundo, tu mundo por principio, durante tanto, tanto tiempo...
Hace años comenzaste a trabajar dejando atrás todo cuanto creíste que podrías dañar por no saber cuidarle con esmero y atención. Creyendo que no lastimabas a nadie y hacías lo correcto, renunciaste, y más que renunciar, dejaste de lado el ensueño, para poder así concentrarte. Harto ya de procrastinar sabías que a tu vida debías darle un giro radical.
Y así, solitario, descalzo y decidido, con la vista al frente sin rumbo definido trataste en tu entorno de mostrar una vez más, la piedra angular, que los antiguos sabios y maestros te enseñaron.
Y comenzaste dentro de ti, la obra para el resto.
Expandiendo tus fronteras libraste con entereza batallas contra oponentes ideológicos, sus costumbres, sus enquistados vicios. Te defendiste con tus mejores armas, sin permitir que nadie pisoteara el afán, razón y meta de la lucha, mucho menos ensuciar tu honor.
Pero ni así, fuiste escuchado, tampoco comprendido. Giraste nuevamente sobre tus pasos para ver aún más allá del horizonte, y no, no te diste por vencido.
Con entusiasmo compartiste tu bagaje, el que por mucho tiempo celosamente en secreto habías guardado, abriste tu propia caja de Pandora para mostrarles el camino, ese que abre la puerta de la serenidad y la libertad, el conocimiento.
Intentaste hacerles comprender que el poder lo lleva dentro cada uno, que no hay ataduras más que las mentales, diáfanas ilusiones que se alimentan de por vida de uno mismo, minando la energía sanadora, creativa y motivante que cada ser humano posee interiormente, pero nuevamente, nadie prestó atención.
Después de preparar la tierra, plantaste tiernas semillas vestido de fe pura, ciega, y como si fuese el acto mortal de un equilibrista, sin red, te lanzaste al vacío. Antes de retomar el viaje, volviste la vista para darte cuenta, no sin pesar, que ninguna había germinado.
Te llamaron egoísta por defender tu opinión, subversivo por no ser la del común, por ser distinta, victimista por infundirle con vehemencia más de mil grados de pasión, victimario por mantener inamovible tu posición, y obsoleto por blindarla con valores.
Sí, tu minuto de fama por ser tú mismo, también pasó desapercibido.
Desandaste senderos, recorriste nuevos, diste pautas, tendiste puentes, reparaste grietas, abriste la brecha, derribaste muros, clavaste aguijones en la mente de unos y conciencia de otros cuantos, señalaste el rumbo, hablaste claro, escuchaste atento, respetaste la diversidad, tuviste paciencia, respiraste pausado, meditaste y sin obtener respuesta, continuaste...
Aún cansado, al límite, herido, irrespetado, señalado, burlado en ocasiones o tildado de soberbio, te conservaste fiel a tu esencia honrando tus principios. Bajo cristal blindado y cerradura de tres llaves, protegiste tu ideal. Angustiado te rebelaste arropando con mayor ahínco tus sueños sin rendirte.
Hoy, te elevas, te superas como aquella flor de gracia sublime y suprema belleza, sutil e intrincada existencia cósmica, de mística dimensión que se alza firme, majestuosa, erguida pero humilde, sencilla, transparente y pulcra sobre el fango, creciendo hacia la luz. Ponderas la nobleza de su significado a través de tus actos, expresión viva, natural, de un aura en trascendencia.
Encendida la mente de paz, carmesí de fuego, es tu latido. Copado de entusiasmo, confías en ti mismo, para eso naciste, ¿lo recuerdas?.
Imaginante, loco, asceta, artífice consciente, grama infinita, creativo, promotor, enigmático, audaz, alerta, receptivo, un ser estar en presente constancia evolutiva, inmerso de esplendor, finalmente, un hombre que camina y no da tan solo pasos.
Última edición: