Me acompaña la sombra que me da su silueta
y a mis pasos perdidos siempre sigue encantada,
si me quedo parado ni siquiera se inquieta
ni tampoco se inmuta pues me espera callada.
Tantas veces dejé en mi sombra alojada
la vida como un sueño, como en una maleta,
y en mi viaje compruebo que la vida no es nada
si a la sombra se queda como triste muleta.
Cuando llega la hora la verdad del ocaso
y el andar envejece y se vuelve más lento
otra sombra distinta sobre el suelo aparece.
Me refugio en la noche y me sirvo un buen vaso
y a la sombra de muerte la despido contento
pues mi sombra y la vida vuelven cuando amanece.
y a mis pasos perdidos siempre sigue encantada,
si me quedo parado ni siquiera se inquieta
ni tampoco se inmuta pues me espera callada.
Tantas veces dejé en mi sombra alojada
la vida como un sueño, como en una maleta,
y en mi viaje compruebo que la vida no es nada
si a la sombra se queda como triste muleta.
Cuando llega la hora la verdad del ocaso
y el andar envejece y se vuelve más lento
otra sombra distinta sobre el suelo aparece.
Me refugio en la noche y me sirvo un buen vaso
y a la sombra de muerte la despido contento
pues mi sombra y la vida vuelven cuando amanece.
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