Los decasílabos muy conseguidos, Manolo.
Yo como ranita prefiero no enfrentarme a alacranes, ya sabes como acaba la fábula.
Cada uno tiene su naturaleza y más vale huir de escorpiones.
Claro, que mi naturaleza es bastante cabrónida y hay sapos venenosos


Gracias por acordarte de mí.
Me ha gustado mucho.
Te dejo unos decas míos. Yo no hui de las agudas en cesuras ni de romper sinalefas entre hemistiquios.
Rana con alma de alacrán podría titularse.
Me vanaglorio del pasotismo
porque me duele cada derrota
y el cuerpo pide cuando se agota
remendar sueños con el cinismo.
Dejar de lado el lorealismo
de las chiquillas del posmilenio
con su tik tok y su convenio
del yo lo valgo insustancial
ante el que soy un carcamal
con poco flow y sin ingenio.
No es un descarte, antes me muero
en los vocablos incontinentes
que peco ebrio con los valientes
y bailo torpe el desespero.
Me hago el sueco por si me entero
en las batallas de críos-gallos
o gallos-críos de tantos fallos
que río-callo con mi vista clínica
cuando perdona mi parte cínica
que sean débiles truenos y rayos.
No somos más que carne tierna
que mata y muere por este orden
y se confunde con el desorden
cuando se cree libre y eterna.
No tengo dueño ni me gobierna
más que el instinto del escritor
que no se vende al por mayor.
No me decido entre ternura
por la familia o ser un miura,
un impulsivo desmembrador.