El niño, tímido, asoma
su cabeza para a ver
el universo, y saber
dónde va el punto, la coma.
Medio en serio, medio en broma
se prepara para un día,
desconoce la porfía
de sus mayores, e ignora
que le ha de llegar la hora
inocente todavía.
El hombre camina lejos
-va hacia el tráfago del mundo-
tras el éxito rotundo
busca cristales, espejos.
Cegado por los reflejos
de lo que acontece a diario
persigue lo extraordinario
sin valorar los momentos,
ni cómo arrancan los vientos
las hojas del calendario.
El viejo vuelve al hogar.
Cada signo le conmueve,
la vida fue un lapso breve
que no pudo aprovechar.
Medita sobre su actuar,
si cometió algún desliz,
si alguna vez fue feliz
al dar vueltas a la noria
y lamenta que la gloria
sólo rozó su nariz.
su cabeza para a ver
el universo, y saber
dónde va el punto, la coma.
Medio en serio, medio en broma
se prepara para un día,
desconoce la porfía
de sus mayores, e ignora
que le ha de llegar la hora
inocente todavía.
El hombre camina lejos
-va hacia el tráfago del mundo-
tras el éxito rotundo
busca cristales, espejos.
Cegado por los reflejos
de lo que acontece a diario
persigue lo extraordinario
sin valorar los momentos,
ni cómo arrancan los vientos
las hojas del calendario.
El viejo vuelve al hogar.
Cada signo le conmueve,
la vida fue un lapso breve
que no pudo aprovechar.
Medita sobre su actuar,
si cometió algún desliz,
si alguna vez fue feliz
al dar vueltas a la noria
y lamenta que la gloria
sólo rozó su nariz.