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Canción a la guitarra

lesmo

Poeta veterano en el portal

Yo sé muy bien que en la oquedad callada
de tu canoro vientre aún perdura
el olvidado son, la partitura
de una canción de amor desesperada.

Guitarra
Vivente Fernández-Cortés

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!

¡Señora de la zambra,
del cante compañera
que vives y hermoseas en la historia,
tus ecos en la Alhambra,
flamencos de solera,
conducen al intérprete a la gloria!
¡Echando la memoria
a tu afamada estela
reluce como el oro,
de son limpio y canoro,
tu hermana cortesana, la vihuela!
¡Y cuando eres solista
encumbras en la orquesta al guitarrista!

¡Canción qué más razones
te digo de mis muchas emociones!
¡Perdóname si sabes,
si no fue más bizarra
mi voluntad, ni mis motivos graves
para ti, en el cantar a la guitarra!
 
Última edición:

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
luce la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
cipres y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!


Los has bordado Salvador, como el bordón a la guitarra, acompasado y afinado, precioso y melódico poema.- Abrazo.
Miguel.
 
Me encantó tu poema, es un hermoso homenaje a tan especial instrumento,
a mi me fascina el sonido de la guitarra, toda esa inmensa sonoridad de
algunas de ellas y la calidez de su melodía. Gracias por compartirnos estos
hermosos versos que se disfrutan inmensamente.
Besitos apretados en tus mejillas.
 
Vibrante y sonoro poema dedicas a la guitarra, amigo Lesmo, resaltando sus hechuras y buen sonido si la toca un buen experto.
Por la forma de las estrofas de trece versos me hace pensar que son rimas provenzales. Muy melódicas por cierto.

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Me encantó tu poema, es un hermoso homenaje a tan especial instrumento,
a mi me fascina el sonido de la guitarra, toda esa inmensa sonoridad de
algunas de ellas y la calidez de su melodía. Gracias por compartirnos estos
hermosos versos que se disfrutan inmensamente.
Besitos apretados en tus mejillas.
Mil gracias, querida Ana, por tu visita a mis letras y por dejar tan amable huella. Me alegra mucho que estas canciones italianas te hayan resultado agradables.
Te envío un fuerte y fraternal abrazo.
Salvador.
 
Has hecho con tus versos una descripción poética de la guitarra. Un gusto dejarte mi huellita y un abrazo.


Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!
 

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!


Yo, que soy guitarrista desde siempre, me vengo arriba con tu poema, Salvador.
Sería bueno llenar el planeta de violines y guitarras en lugar de tanta metralla ¿no crees?
Yo mismo le escribí también un poema que anda un poco más abajo.
Bellísimo homenaje al instrumento.

Un abrazo.
 
Última edición:

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!

¡Señora de la zambra,
del cante compañera
que vives y hermoseas en la historia,
tus ecos en la Alhambra,
flamencos de solera,
conducen al intérprete a la gloria!
¡Echando la memoria
a tu afamada estela
reluce como el oro,
de son limpio y canoro,
tu hermana cortesana, la vihuela!
¡Y cuando eres solista
encumbras en la orquesta al guitarrista!

¡Canción qué más razones
te digo de mis muchas emociones!
¡Perdóname si sabes,
si no fue más bizarra
mi voluntad, si fueron faltas graves
mis versos al cantar a la guitarra!

No sé si olvidaste alguna estancia
creo que no;
lo que veo en tu pluma es elegancia
y ése don
virtuoso en la escritura.
Salvador: ¡bendita sea la partitura!
y bendita esa madre que te parió.

Un abrazo
 
Vibrante y sonoro poema dedicas a la guitarra, amigo Lesmo, resaltando sus hechuras y buen sonido si la toca un buen experto.
Por la forma de las estrofas de trece versos me hace pensar que son rimas provenzales. Muy melódicas por cierto.

Maramnguitarra_zpsiipxtapd.gif
Muchas gracias, querido maestro, por dejarme tu amable huella en estas estancias que pretenden ser una canción italiana, estricta estructura según tengo entendido.
Te envío un abrazo con todos mis afectos.
Salvador.
 
Yo, que soy guitarrista desde siempre, me vengo arriba con tu poema, Salvador.
Sería bueno llenar el planeta de violines y guitarras en lugar de tanta metralla ¿no crees?
Yo mismo le escribí también un poema que anda un poco más abajo.
Bellísimo homenaje al instrumento.

Un abrazo.
Muchas gracias, querido Vicente por todo cuanto me expresas. Has de saber que esta canción está inspirada en tu sensacional soneto dedicado a este tan feliz instrumento. Creo que lo haré notar sí señor.
Con un muy fuerte abrazo.
Salvador.
 
No sé si olvidaste alguna estancia
creo que no;
lo que veo en tu pluma es elegancia
y ése don
virtuoso en la escritura.
Salvador: ¡bendita sea la partitura!
y bendita esa madre que te parió.

Un abrazo
Muchas gracias Pepe por este tan expresivo comentario. Que bendigas a mi madre por unas letras mías es el mejor de los halagos. Se lo diré y se pondrá muy contenta.
Un muy fuerte abrazo.
Salvador.
 

Yo sé muy bien que en la oquedad callada
de tu canoro vientre aún perdura
el olvidado son, la partitura
de una canción de amor desesperada.

Guitarra
Vivente Fernández-Cortés

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!

¡Señora de la zambra,
del cante compañera
que vives y hermoseas en la historia,
tus ecos en la Alhambra,
flamencos de solera,
conducen al intérprete a la gloria!
¡Echando la memoria
a tu afamada estela
reluce como el oro,
de son limpio y canoro,
tu hermana cortesana, la vihuela!
¡Y cuando eres solista
encumbras en la orquesta al guitarrista!

¡Canción qué más razones
te digo de mis muchas emociones!
¡Perdóname si sabes,
si no fue más bizarra
mi voluntad, ni mis motivos graves
para ti, en el cantar a la guitarra!
Qué bella composición. La guitarra es una gran fuente que inspira versos y canciones por todo el mundo. Tú querido Salvador nos llevas a soñar con su influjo. Me llevo un grato momento de lectura y aprendizaje. Un gran abrazo.
 

Yo sé muy bien que en la oquedad callada
de tu canoro vientre aún perdura
el olvidado son, la partitura
de una canción de amor desesperada.

Guitarra
Vivente Fernández-Cortés

Canción a la guitarra


¡Nombre, qué femenino,
guitarra, y qué vibrante;
prodigio de madera y nervadura
de olor a monte y pino,
asombro cimbreante,
en tu espejo de curva arquitectura
brilla la partitura!
¡Qué bien suena tu nombre!
¡Y qué unión tan perfecta
en tu mástil proyecta
la nota que en la mano guarda el hombre!
¡Cómo tu pozo sabe
lo que en el corazón ya no le cabe!

¡Guitarra, del buen gusto
esperanza, que en tanto,
anudado el compás al sentimiento
con púa y pulso justo,
ciprés y palo santo
son de arpegio mejor, mejor sustento!
¡Guitarra que en tu viento
confía, en su ejercicio
el lutier con destreza,
guitarra, en cada pieza
le honrarás, al sonar, el noble oficio!
¡De tus caños seguros,
fuente clara, fluirán acordes puros!

¡Señora de la zambra,
del cante compañera
que vives y hermoseas en la historia,
tus ecos en la Alhambra,
flamencos de solera,
conducen al intérprete a la gloria!
¡Echando la memoria
a tu afamada estela
reluce como el oro,
de son limpio y canoro,
tu hermana cortesana, la vihuela!
¡Y cuando eres solista
encumbras en la orquesta al guitarrista!

¡Canción qué más razones
te digo de mis muchas emociones!
¡Perdóname si sabes,
si no fue más bizarra
mi voluntad, ni mis motivos graves
para ti, en el cantar a la guitarra!
Qué placer leerte, Salvador!!!!! Gracias por compartir tu arte.
Un fortísimo abrazo.
 
La canción italiana, según nos cuenta Domínguez Caparrós en su diccionario de métrica, es un poema compuesto por un número indeterminado de estancias -tres, como mínimo- y acabado en un fragmento de estancia llamado remate, envío o commiato. También dice que la estructura de todas las estancias debe ser la misma y que en el remate el poeta suele dirigirse, como tú has hecho, a la canción. No son rimas provenzales. La rima provenzal es una duodécima que aparece en la Diana enamorada, de Gil Polo, que fue quien le dio el nombre de rima provenzal. Un saludo. Luis
 

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