Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una promesa no encontró el camino
para hallarse desnuda entre otras muchas
y por eso conoce el abandono.
Quisieron disfrazarla con mentiras
y falsas esperanzas,
pero al meter sus manos en los bolsillos
sólo el aire se le escapó entre los dedos.
No sostiene la verdad su rostro afable,
perdido, quien sabe en qué lugar
de la lágrima.
Una promesa, como un rompecabezas
que a veces no se arma,
no aprende del analfabetismo de las sombras
y va dejando migajas por el suelo,
para que alguien
quizás,
se las coma.