Tal vez de nosotros

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa

A puerta cerrada

cada uno en su cuarto,

carne de la manzana que no deja ver la semilla

y todo se resbala.


Por debajo de la palabra que te atreviste a pronunciar

otra queda que nunca se pronuncia,

es el germen que no dará su fruto,

el paraguas que permanecerá abierto

aún en días despejados.


La lluvia sigue goteando

a través de canalones, de persianas,

de los agujeros de las cerraduras,

sin cubos suficientes para recoger el agua

que se vierte al suelo.


Los ojos: el envés de las hojas

que no crecen y sin verdes,

el camino sin luz,

el gato asilvestrado y sólo

en busca de comida;

tienen partes de retina seca en lo más hondo

y a veces, a raíz de eso

el color no responde

y con sombras que no le pertenecen

dejan pasar el tiempo,

la posibilidad de atacar al viento

con palabras o al menos con un grito.


Me tienes a mí, aún no lo sabes,

yo tampoco,

somos ignorantes de nosotros mismos,

la pieza de puzle que no encaja en nada,

pero somos eso,

una pieza con bordes,

con dientes que hincados en la carne

son capaces de dejar huella.


Quiero tu huella,

la cicatriz que no se equivoca con ninguna otra,

la exclusividad de ti para no morirme.


Y perdona el silencio, la rabia,

la voz que abre tumbas entre las vocales.

No fue mi intención excavar tu fosa,

la presencia precipitada de precipicios sin alas.


Mejor me callo,

mejor sin respuesta.

La carta es un enigma de flores marchitas cuando llega.


Abriré sin embargo puertas y ventanas

por si quieres dejar los restos de tu desayuno en mi plato,

los huesos que es mejor que digiramos juntos.


No sé si me explico,

mis recursos para la oratoria son muy limitados

y la magia no existe en los bolsillos.


Pero ya termino,

no deseo robarte los sueños,

la esperanza aún sin alcobas

para al menos descansarte un rato

de tú yo,

o quizás de mi mismo,

o tal vez de nosotros.

 
Este poema es tan diferente y a la vez tan tú; ese estilo lirico que me encanta. En esto poema nos das un poco de todo; fuerza, coraje, desesperanza, pero con un tinte de ilusión. Creo que es un poema que está buscando equilibrio en medio de todas las cosas. La verdad me ha gustado mucho y como uno de tus lectores hay versos que los hago míos. Escucharlo y leerlo ha sido una verdadera experiencia…

Besos de fresa y chocolate

 
Este poema es tan diferente y a la vez tan tú; ese estilo lirico que me encanta. En esto poema nos das un poco de todo; fuerza, coraje, desesperanza, pero con un tinte de ilusión. Creo que es un poema que está buscando equilibrio en medio de todas las cosas. La verdad me ha gustado mucho y como uno de tus lectores hay versos que los hago míos. Escucharlo y leerlo ha sido una verdadera experiencia…

Besos de fresa y chocolate

Gracias amor. Es un poema que nace de ese desgarro interior que nos produce la relación a veces difícil con aquellos que amamos y son nuestra vida pero también un poco nuestra muerte.
Besos y siempre más.
 
Toda convivencia conjunta nunca ha sido fácil, pero si existe un sentimiento real, puro y conjunto
poco a poco siempre se superarà todo... mi estimado poeta.
Cordialmente:
Efectivamente toda convivencia, ya sea con pareja o con hijos, no es fácil y los sentimientos que genera pueden parecer contradictorios. Gracias por tus palabras y saludos afectuosos.
 
A puerta cerrada

cada uno en su cuarto,

carne de la manzana que no deja ver la semilla

y todo se resbala.


Por debajo de la palabra que te atreviste a pronunciar

otra queda que nunca se pronuncia,

es el germen que no dará su fruto,

el paraguas que permanecerá abierto

aún en días despejados.


La lluvia sigue goteando

a través de canalones, de persianas,

de los agujeros de las cerraduras,

sin cubos suficientes para recoger el agua

que se vierte al suelo.


Los ojos: el envés de las hojas

que no crecen y sin verdes,

el camino sin luz,

el gato asilvestrado y sólo

en busca de comida;

tienen partes de retina seca en lo más hondo

y a veces, a raíz de eso

el color no responde

y con sombras que no le pertenecen

dejan pasar el tiempo,

la posibilidad de atacar al viento

con palabras o al menos con un grito.


Me tienes a mí, aún no lo sabes,

yo tampoco,

somos ignorantes de nosotros mismos,

la pieza de puzle que no encaja en nada,

pero somos eso,

una pieza con bordes,

con dientes que hincados en la carne

son capaces de dejar huella.


Quiero tu huella,

la cicatriz que no se equivoca con ninguna otra,

la exclusividad de ti para no morirme.


Y perdona el silencio, la rabia,

la voz que abre tumbas entre las vocales.

No fue mi intención excavar tu fosa,

la presencia precipitada de precipicios sin alas.


Mejor me callo,

mejor sin respuesta.

La carta es un enigma de flores marchitas cuando llega.


Abriré sin embargo puertas y ventanas

por si quieres dejar los restos de tu desayuno en mi plato,

los huesos que es mejor que digiramos juntos.


No sé si me explico,

mis recursos para la oratoria son muy limitados

y la magia no existe en los bolsillos.


Pero ya termino,

no deseo robarte los sueños,

la esperanza aún sin alcobas

para al menos descansarte un rato

de tú yo,

o quizás de mi mismo,

o tal vez de nosotros.

Estamos en conflicto con aquellos a los que amamos y, en ocasiones, se produce un desgarro en el mismo corazon que nos descoloca y nos hiere.
Sabios versos. Un cordial saludo.
 

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