Sedienta de ti

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"
Sedienta de tí.jpg


Me embriago nombrándote
en mi voz, despertando al aire
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca recita su plegaria
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer
se aprietan a mi rostro, y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas,
suaves, que me roban la voz y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora hasta volver a tus labios,

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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Ana, no es que me quedé en el último párrafo; expresas esa única e indeleble pausa en el tiempo donde su presencia lo es todo: y cierra el poema con inmenso sentir...
Saludos hasta tu espacio de letras
Camelia
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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Bello poema de amor y deseo y viceversa enmarcado en una sutil sensualidad que envuelve por completo tus hermosos versos. Me ha gustado mucho amiga Ana. Abrazote vuela y vuela para ti. Paco.
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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Me ha encantado tu poema "sedienta de ti". Precioso, una necesidad de estar cerca y de que no importa lo demás al estar juntos, solo abastecer la sed del amor.
Felicidades, es maravilloso. Un saludo.
 
Ana, no es que me quedé en el último párrafo; expresas esa única e indeleble pausa en el tiempo donde su presencia lo es todo: y cierra el poema con inmenso sentir...
Saludos hasta tu espacio de letras
Camelia

Y lo es mi niña, me alegra que hayas podido captar el mensaje, lo inmenso
de este poema para mí, lo que significa su estancia en mis letras. Mil
gracias por llegar hasta aquí con el corazón y los brazos abiertos.
Mi beso cariñoso se apriete en tus mejillas.
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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Dejaquepase.jpg



Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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Cálida sensualidad al hablarnos del amor a partir de tu sensible emoción.
Hermoso este poema al igual que los otros dos que he leído.
Espero nuevas emociones Ana.
Besote
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos

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No había tenido antes el gusto de llegar hasta tus letras, este es un portal inmenso y de a poquito nos vamos conociendo todos.
Me llevo el placer de haber leído un poema delicado y a la vez cargado de esa energía tan particular que tiene el corazón femenino.
El final es bello, acerca del amor que sana, salva e ilumina.
Me encantó pasar.
Un abrazo.
 
Me ha encantado tu poema "sedienta de ti". Precioso, una necesidad de estar cerca y de que no importa lo demás al estar juntos, solo abastecer la sed del amor.
Felicidades, es maravilloso. Un saludo.

Muchas gracias Denisse, que bello y alentador tu comentario, es rico cuando
nuestras letras llegan con el sentido exacto con que las escribimos. Te dejo
un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
Cálida sensualidad al hablarnos del amor a partir de tu sensible emoción.
Hermoso este poema al igual que los otros dos que he leído.
Espero nuevas emociones Ana.
Besote

Que rico tu comentario Martín, me encanta esta promesa de acompañarme
en mis letras, yo también estaré muy pendiente de emocionarme con
los tuyos. Te dejo un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
No había tenido antes el gusto de llegar hasta tus letras, este es un portal inmenso y de a poquito nos vamos conociendo todos.
Me llevo el placer de haber leído un poema delicado y a la vez cargado de esa energía tan particular que tiene el corazón femenino.
El final es bello, acerca del amor que sana, salva e ilumina.
Me encantó pasar.
Un abrazo.

Mil gracias por tu paso mi querida Cecy, todo un honor tu compañía en mis
letras. Te dejo un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Un final incierto que escapa del tiempo y los sentidos
quimera que niega ceder existencia a un cosmos si tu presencia
niego, me niego a ver el mundo si no es contigo.

Simplemente mágicos tus versos mi hermosa poetiza,
me encanta escuchar tu sentimiento en cada letra
y beber la savia de tu dulce esencia.

Besos para ti,
Raiden
 
Un final incierto que escapa del tiempo y los sentidos
quimera que niega ceder existencia a un cosmos si tu presencia
niego, me niego a ver el mundo si no es contigo.

Simplemente mágicos tus versos mi hermosa poetiza,
me encanta escuchar tu sentimiento en cada letra
y beber la savia de tu dulce esencia.

Besos para ti,
Raiden

Que bello mi niño!! Gracias por tus hermosas palabras en mis letras,
siempre es un regalo recibir tu visita. Besitos cariñosos apretados en
tus mejillas.
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Un honor grato pasar por tus letras Anamer, saludos,
 
Un magnífico cóctel de anhelos y sentimientos se bebé en cada verso y un cierre donde la felicidad fulgura, porque el amor está ahí a la caída de la tarde. Felicitaciones por está hermosa poesía, saludos Daniel
 
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en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Tiene su tiempoe el poema, pero en tus letras sigue alli latiente el amor que te ha inspirado.- Un abrazo compañera de amores apasionados.-
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Formalidad sensual donde el reflejo de los encuentros son ilusion de magna
que en senosoide se eleva para contemplar el amor en el momento. vivencial
obra. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
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Me embriago nombrándote,
en mi voz, despertando al aire,
lejos, en los suburbios gastados

de otro tiempo, de otros mares.

Como tener las pupilas
sedientas de amor, amándote.

No pienso en lo eterno,
o lo infinito, cuando tus manos,
son depositarias de mis dichas,
tu boca, recita su plegaria,
a la distancia, aunque a uno le quede

la fantasía del amor.

Aun así, el anhelo se desliza
por mi espalda, por mis piernas,
tus letras me envuelven cálidamente,

arden como sol de primavera.

Promesas de amaneceres, que amanecer,
se aprietan a mi rostro y con el tuyo
ausente, solo me quedan tus ojos,

angosto camino en el que te espero.

Entonces me abrazas a tu sosiego,
tus labios artesanos moldean besos,
tentadores, inolvidables, olas blancas
suaves que me roban la voz, y me
llevan a tus caderas, encadenándome
a la aurora, hasta volver a tus labios

de donde no hay posible retorno.

Siempre hay un final incierto, una
ilusión que se desabotona del mundo,
un eco desempolvando un nuevo paisaje,
un regreso a la mudez, al corazón gastado,
pero no hoy, no ahora que has venido.

Ana Mercedes Villalobos
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Es en esos tonos donde se agitan la ternura y la sensualidad en un romantico baile.
Siempre me resulta un exquisito placer poder leerte
Saludos
 
Un magnífico cóctel de anhelos y sentimientos se bebé en cada verso y un cierre donde la felicidad fulgura, porque el amor está ahí a la caída de la tarde. Felicitaciones por está hermosa poesía, saludos Daniel

Muchas gracias Dani, es siempre grato contar con tu
compañía. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 

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