Fue Federico el vuelo de un cometa
alzado por la brisa y la ternura,
el verso que en su mano toma altura
para alcanzar el cielo del Veleta.
Pródiga dio, Granada, tan discreta,
a su ausencia dolor sin sepultura,
al quebranto, pañuelo y desventura,
y a su angustia el cantar de la saeta.
La luna al callejón del firmamento
lo iluminó en la noche que se cierra
con el pálido rayo que ella vierte;
se quedará Granada en el lamento
y el luto negro de la negra tierra
con la sórdida pena de su muerte.
alzado por la brisa y la ternura,
el verso que en su mano toma altura
para alcanzar el cielo del Veleta.
Pródiga dio, Granada, tan discreta,
a su ausencia dolor sin sepultura,
al quebranto, pañuelo y desventura,
y a su angustia el cantar de la saeta.
La luna al callejón del firmamento
lo iluminó en la noche que se cierra
con el pálido rayo que ella vierte;
se quedará Granada en el lamento
y el luto negro de la negra tierra
con la sórdida pena de su muerte.
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