En el fulcro tercero

José Galeote Matas

Poeta que considera el portal su segunda casa

Cobijo en la memoria
la lluvia sobre un párking solitario
con grises y románticos reflejos
evocando una historia
de amor, arcana ya en el calendario,
herida y maniatada por mil rejos
cercanos… y tan lejos.
Son recuerdos silentes
y, a la par, de radiantes sensaciones,
asaz ambivalentes,
de ajados y brillantes pabellones.

Quisiera retornar,
desterrar lo silente y el vacío,
retornar a aquel párking solitario,
beber de aquel largar
haciendo ese momento eterno y mío
troquelado en su ígneo campanario,
rendido y temerario.
Quisiera, mas no puedo,
el tiempo solo corre hacia adelante,
y derrotado quedo,
el pálido reflejo de un amante.

En el fulcro tercero
del recorrido me detengo, inerte;
los de antaño impulsáronme a la gloria,
mas se agostó el sendero
de mieses a resguardo de la muerte
y se anuncia el descenso de la noria,
veloz, sin moratoria.
He llegado al umbral,
lo que resta es oscura incertidumbre
en el tramo final,
tornados los anhelos en herrumbre.

¡Oh, lamento que elevo,
canción en versos tristes, descarnados!
¡Oh, eco que en mí llevo,
dilúyete en los sueños enterrados!.
 
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En el fulcro tercero (Tres estancias italianas y el preceptivo “retornelo” en la estrofa de cierre)

Cobijo en la memoria
la lluvia sobre un párking solitario
con grises y románticos reflejos
evocando una historia
de amor, arcana ya en el calendario,
herida y maniatada por mil rejos
cercanos… y tan lejos.
Son recuerdos silentes
y, a la par, de radiantes sensaciones,
asaz ambivalentes,
de ajados y brillantes pabellones.

Quisiera retornar,
desterrar lo silente y el vacío,
retornar a aquel párking solitario,
beber de aquel largar
haciendo ese momento eterno y mío
troquelado en su ígnêo* campanario,
rendido y temerario.
Quisiera, mas no puedo,
el tiempo solo corre hacia adelante,
y derrotado quedo,
el pálido reflejo de un amante.

En el fulcro tercero
del recorrido me detengo, inerte;
los de antaño impulsáronme a la gloria,
mas se agostó el sendero
de mieses a resguardo de la muerte
y se anuncia el descenso de la noria,
veloz, sin moratoria.
He llegado al umbral,
lo que resta es oscura incertidumbre
en el tramo final,
tornados los anhelos en herrumbre.

¡Oh, lamento que elevo,
canción en versos tristes, descarnados!
¡Oh, eco que en mí llevo,
dilúyete en los sueños enterrados!.

José Galeote Matas (España)

*Con la flechita sobre la “e” indico que hago sinéresis en “ígneo”, o sea: íg-neo (dos golpes de voz, tranformando el hiato en diptongo) en lugar de los gramaticales tres golpes: íg-ne-o
Te hacía disfrutando de tu año sabático. Ya habrá tiempo para ello.
Re bienvenido señor Stark.
 
Te hacía disfrutando de tu año sabático. Ya habrá tiempo para ello.
Re bienvenido señor Stark.
Jajajajajaja, es que ya estaba harto de Invernalia, jajajajajaja, y quería volver a latitudes más primaverales, jajajajajajajaja.
Un abrazo, Sergio Lannister, jajajajaja.
 
Ya era hora de verte el pelo por aquí y encima con una canción italiana, que es una estructura que se ve muy poco, ya que según las normas el poema no puede tener más de 40 versos . Precisamente de las normas te quería hablar. Tu poema incumple el punto 5. Más información http://www.mundopoesia.com/foros/temas/nuevas-normas-de-clasica.717061/
 
Ya era hora de verte el pelo por aquí y encima con una canción italiana, que es una estructura que se ve muy poco, ya que según las normas el poema no puede tener más de 40 versos . Precisamente de las normas te quería hablar. Tu poema incumple el punto 5. Más información http://www.mundopoesia.com/foros/temas/nuevas-normas-de-clasica.717061/
Gracias por tu indulgencia. Te pido disculpas por no haber repasado las normas antes de publicar.
Ya lo he arreglado, ahora está tal como indica el punto nr. 5.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Cobijo en la memoria
la lluvia sobre un párking solitario
con grises y románticos reflejos
evocando una historia
de amor, arcana ya en el calendario,
herida y maniatada por mil rejos
cercanos… y tan lejos.
Son recuerdos silentes
y, a la par, de radiantes sensaciones,
asaz ambivalentes,
de ajados y brillantes pabellones.

Quisiera retornar,
desterrar lo silente y el vacío,
retornar a aquel párking solitario,
beber de aquel largar
haciendo ese momento eterno y mío
troquelado en su ígneo campanario,
rendido y temerario.
Quisiera, mas no puedo,
el tiempo solo corre hacia adelante,
y derrotado quedo,
el pálido reflejo de un amante.

En el fulcro tercero
del recorrido me detengo, inerte;
los de antaño impulsáronme a la gloria,
mas se agostó el sendero
de mieses a resguardo de la muerte
y se anuncia el descenso de la noria,
veloz, sin moratoria.
He llegado al umbral,
lo que resta es oscura incertidumbre
en el tramo final,
tornados los anhelos en herrumbre.

¡Oh, lamento que elevo,
canción en versos tristes, descarnados!
¡Oh, eco que en mí llevo,
dilúyete en los sueños enterrados!.
Brillante inspiración, me pareció algo realista y profundo. Y vastante suspenso lleva el poema. Hasta el cierre que me parece excelente.

Saludos con afecto compañero poeta
José Galeote Matas. Un gusto leerte
 
Cobijo en la memoria
la lluvia sobre un párking solitario
con grises y románticos reflejos
evocando una historia
de amor, arcana ya en el calendario,
herida y maniatada por mil rejos
cercanos… y tan lejos.
Son recuerdos silentes
y, a la par, de radiantes sensaciones,
asaz ambivalentes,
de ajados y brillantes pabellones.

Quisiera retornar,
desterrar lo silente y el vacío,
retornar a aquel párking solitario,
beber de aquel largar
haciendo ese momento eterno y mío
troquelado en su ígneo campanario,
rendido y temerario.
Quisiera, mas no puedo,
el tiempo solo corre hacia adelante,
y derrotado quedo,
el pálido reflejo de un amante.

En el fulcro tercero
del recorrido me detengo, inerte;
los de antaño impulsáronme a la gloria,
mas se agostó el sendero
de mieses a resguardo de la muerte
y se anuncia el descenso de la noria,
veloz, sin moratoria.
He llegado al umbral,
lo que resta es oscura incertidumbre
en el tramo final,
tornados los anhelos en herrumbre.

¡Oh, lamento que elevo,
canción en versos tristes, descarnados!
¡Oh, eco que en mí llevo,
dilúyete en los sueños enterrados!.
Magistral canción italiana, salvo en el pequeño desliz que te señala Luis, que con tu talento poético, sabrás solventar.
Que gusto encontrarte por estos lares luego de tu regreso de Invernalia, veo que regresasteis por tus fueros.

Te veo el sábado junto a Salva, Isabel y Pepe Soriano en la" Corrala del Carbón ", bebiendo vino y tomando ron...ah, y el cochinillo y demás condumios.
 
Brillante inspiración, me pareció algo realista y profundo. Y vastante suspenso lleva el poema. Hasta el cierre que me parece excelente.

Saludos con afecto compañero poeta
José Galeote Matas. Un gusto leerte
Magistral canción italiana, salvo en el pequeño desliz que te señala Luis, que con tu talento poético, sabrás solventar.
Que gusto encontrarte por estos lares luego de tu regreso de Invernalia, veo que regresasteis por tus fueros.

Te veo el sábado junto a Salva, Isabel y Pepe Soriano en la" Corrala del Carbón ", bebiendo vino y tomando ron...ah, y el cochinillo y demás condumios.
Gracias, queridos amigos. Manuel, te esperamos para ir a la ""Corrala del carbón"" para comer cochinillo al horno de leña, jajajajajajajajajajaja, y acompañado de un vino de la Ribera del Duero que quita el sentío, jajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
 
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