Desde el hueco que alumbra a mi ventana
vislumbro un horizonte soberano
que al rostro añil del cielo da la mano
y un verde musgo en el ciprés emana.
En Silos no resuena la campana
del claustro primitivo. El prior anciano
vencido y mudo en su silencio arcano
despierta con sus laudes la mañana.
Mirando al monasterio y a la ermita
cartujos frailes bajo un sol labriego
plantaron dos cipreses y un abeto.
Y al árbol que en el tiempo resucita
escribe con su luz genial soneto
a Silos y al ciprés, Gerardo Diego.
PepeSori
SafeCreative
Mayo2019
vislumbro un horizonte soberano
que al rostro añil del cielo da la mano
y un verde musgo en el ciprés emana.
En Silos no resuena la campana
del claustro primitivo. El prior anciano
vencido y mudo en su silencio arcano
despierta con sus laudes la mañana.
Mirando al monasterio y a la ermita
cartujos frailes bajo un sol labriego
plantaron dos cipreses y un abeto.
Y al árbol que en el tiempo resucita
escribe con su luz genial soneto
a Silos y al ciprés, Gerardo Diego.
PepeSori
SafeCreative
Mayo2019
"Laudes" es una de las dos horas mayores junto con las Vísperas para la Iglesia católica en el rito denominado Liturgia de las Horas. El significado en latín (laudare) quiere decir alabar, e indica la finalidad principal de esta hora, cuyo propósito es dar gracias a Dios al comienzo del día. También en las iglesias de tradición griega se rezan las laudes y las vísperas. Toda su temática alude al despertar y a su equivalencia simbólica con la resurrección. El horario habitual en las comunidades religiosas es las 6 de la mañana, aunque, naturalmente, se debe adaptar al propio ritmo de vida: lo normal es rezarlo a la hora del despertar hasta las 12 de la mañana. Cuando Laudes es la primera oración litúrgica de la mañana se puede agregar el salmo Invitatorio antes del himno y las lecturas del oficio.
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