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Las piedras de mi camino

Voy meditabundo, cantando por estos caminos,
una tonada gaucha que habla de historias de vida,
Veo mi reflejo en los arroyos cristalinos del sendero
y entono la canción de un viejo trovador argentino
llamado Atahualpa Yupanqui, el indio cantautor
Del cerro vengo bajando, camino y piedra,
traigo enredada en el alma, vida ay, una tristeza

Me alejé de ti, fingiendo que nunca te había querido,
para no herir los bellos sentimientos de tu juventud
Tal vez algún día me arrepienta por dejarte sola
y en las revueltas del camino la vida me castigue,
devolviéndome el mal que hice por causar tu herida
Me acusas de no quererte, no digas eso,
tal vez no comprendas nunca, vida ay, por qué me alejo

No sé que será de mi destino, tan alejado de tus amores,
perdido en mi soledad en medio de este desierto atroz
La vida no me alcanzará para recompensar tu sufrimiento
y restaurar la herida que yo mismo le he causado,
a tu noble corazón sensible, henchido de amor incorruptible
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino

Busqué forjar un hogar a tu lado pero el destino no lo quiso así,
a pesar de todo el esfuerzo por quererte no pude hacerlo,
quizá por mi carácter bohemio de copas, tangos y milongas
y ese bendito arte de escribir en versos lo que nace del corazón,
traduciendo el dolor y la ansiedad que desde mi infancia me persigue
Por más que la dicha busco, vivo penando
y cuando debo quedarme, vida ay, me voy andando

A veces quisiera ser ancho río para llegar a las orillas de tu playa,
dejando los versos de amor que hice cuando estaba contigo,
decirte lo mucho que he sufrido alejado de la rivera de tu candor
y devolverte todo el afecto que tu por mi siempre has sentido,
pero es imposible, mi inconciencia no merece el regalo de tu amor
A veces soy como el río, llego cantando
y sin que nadie lo sepa, vida ay, me voy llorando

Tal vez es mi destino, vivir para siempre alejado de ti,
en otras tierras sin rumbo y sin volver a verte más,
extranjero en la fronteras de un extraño y lejano país,
sin tus besos, sin tu abrazo, sin la calidez de tu grata compañía,
proscrito en las barreras de mis propios defectos y temores
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino
Me encantó!!!! La union de tus versos con los de Don Ata,un poema que se siente desde lo profundo, con magníficas y dolorosas imágenes y una altísima lírica que hacen de está poesía una maravillosa obra, felicitaciones Antonio por está bellísima aunque triste obra saludos Daniel
 
Voy meditabundo, cantando por estos caminos,
una tonada gaucha que habla de historias de vida,
Veo mi reflejo en los arroyos cristalinos del sendero
y entono la canción de un viejo trovador argentino
llamado Atahualpa Yupanqui, el indio cantautor
Del cerro vengo bajando, camino y piedra,
traigo enredada en el alma, vida ay, una tristeza

Me alejé de ti, fingiendo que nunca te había querido,
para no herir los bellos sentimientos de tu juventud
Tal vez algún día me arrepienta por dejarte sola
y en las revueltas del camino la vida me castigue,
devolviéndome el mal que hice por causar tu herida
Me acusas de no quererte, no digas eso,
tal vez no comprendas nunca, vida ay, por qué me alejo

No sé que será de mi destino, tan alejado de tus amores,
perdido en mi soledad en medio de este desierto atroz
La vida no me alcanzará para recompensar tu sufrimiento
y restaurar la herida que yo mismo le he causado,
a tu noble corazón sensible, henchido de amor incorruptible
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino

Busqué forjar un hogar a tu lado pero el destino no lo quiso así,
a pesar de todo el esfuerzo por quererte no pude hacerlo,
quizá por mi carácter bohemio de copas, tangos y milongas
y ese bendito arte de escribir en versos lo que nace del corazón,
traduciendo el dolor y la ansiedad que desde mi infancia me persigue
Por más que la dicha busco, vivo penando
y cuando debo quedarme, vida ay, me voy andando

A veces quisiera ser ancho río para llegar a las orillas de tu playa,
dejando los versos de amor que hice cuando estaba contigo,
decirte lo mucho que he sufrido alejado de la rivera de tu candor
y devolverte todo el afecto que tu por mi siempre has sentido,
pero es imposible, mi inconciencia no merece el regalo de tu amor
A veces soy como el río, llego cantando
y sin que nadie lo sepa, vida ay, me voy llorando

Tal vez es mi destino, vivir para siempre alejado de ti,
en otras tierras sin rumbo y sin volver a verte más,
extranjero en la fronteras de un extraño y lejano país,
sin tus besos, sin tu abrazo, sin la calidez de tu grata compañía,
proscrito en las barreras de mis propios defectos y temores
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino


En un sitio en el cual publiqué por muchos años, solíamos hacer lo que se llama song story, que era tomar una canción y recrear a partir de ella, sin copiarla, una historia diferente basada en algunos de sus conceptos.
Era un agradable ejercicio, y lo encuentro hoy en tus líneas.
El tango y el folclore de Argentina son esencialmente tristes, salvo algunas excepciones, porque son un ensamble de culturas que tenían a la tristeza como tema fundamental.
Siempre es un gusto saber que trajiste un estreno, amigo, en este caso basado en todas las características de la letra que te inspiró.
Te dejo mi cariño, mi amistad y un fuerte abrazo deseándote una semana muy feliz.
 
Me encantó!!!! La union de tus versos con los de Don Ata,un poema que se siente desde lo profundo, con magníficas y dolorosas imágenes y una altísima lírica que hacen de está poesía una maravillosa obra, felicitaciones Antonio por está bellísima aunque triste obra saludos Daniel
Quise hacer este ejercicio que lo he hecho en otros sitios con otros poemas que he escrito. Me gusta recrearme en las historias de la música del tango que es un aire que me gusta mucho, tal vez por la similitud de sus letras con mis aficiones.
Te agradezco el complemento que siempre haces a mis obras, mi estimado amigo, con tu siempre generoso comentario. Feliz semana
Un saludo caluroso, mi estimado Daniel
 
En un sitio en el cual publiqué por muchos años, solíamos hacer lo que se llama song story, que era tomar una canción y recrear a partir de ella, sin copiarla, una historia diferente basada en algunos de sus conceptos.
Era un agradable ejercicio, y lo encuentro hoy en tus líneas.
El tango y el folclore de Argentina son esencialmente tristes, salvo algunas excepciones, porque son un ensamble de culturas que tenían a la tristeza como tema fundamental.
Siempre es un gusto saber que trajiste un estreno, amigo, en este caso basado en todas las características de la letra que te inspiró.
Te dejo mi cariño, mi amistad y un fuerte abrazo deseándote una semana muy feliz.
Quise recrear este poema, partiendo como base la letra del maestro Atahualpa... en este caso tomé toda la letra de la canción colocándola en las dos últimas renglones del poema, para quizá hacer así un pequeño homenaje al maestro, al que admiro mucho por la forma que construyó su carrera musical. He leído su biografía y valoro mucho su historia de vida.
Me gusta mucho la música de tango y a veces nos reunimos con un grupo de amigos para hacer una especie de tertulia y tomamos como base de la reunión, escuchar tangos... a mi me gusta mucho la música de Gardel, Magaldi, Corsini, Armando Moreno y las zambas de La Negra Sosa y del maestro. Siento una extraña conexión con este tipo de música.
Gracias infinitas te doy, mi querida Cecilya, por siempre estar presente en mis obras... tu ayuda generosa ha sido un aporte valioso en mi trasegar por este espacio de letras.
Te devuelvo el abrazo triplicado con todo mi afecto y amistad... te mando una rosa, deseando que todo vaya bien
 
Un poema triste y confesional, parece como una íntima epístola. Muy bella, sincera y conmovedora obra. La intertextualidad con la canción del gran Atahualpa Yupanqui, queda estupenda. Un abrazo.
Gracias, mi estimado Penabad, por tu interesante comentario... la intención es redireccionar la canción del maestro Atahualpa, recreando el poema en base a una experiencia vivida, mitad real, mitad ficción. Los que tenemos esta bella costumbre de escribir, tenemos la opción de crear una historia en base a nuestras experiencias reales, mezclándola con partes de ficción en algunas ocasiones, para darle una forma más estética y poética al escrito.
Un saludo caluroso, mi estimado poeta
 
Voy meditabundo, cantando por estos caminos,
una tonada gaucha que habla de historias de vida,
Veo mi reflejo en los arroyos cristalinos del sendero
y entono la canción de un viejo trovador argentino
llamado Atahualpa Yupanqui, el indio cantautor
Del cerro vengo bajando, camino y piedra,
traigo enredada en el alma, vida ay, una tristeza

Me alejé de ti, fingiendo que nunca te había querido,
para no herir los bellos sentimientos de tu juventud
Tal vez algún día me arrepienta por dejarte sola
y en las revueltas del camino la vida me castigue,
devolviéndome el mal que hice por causar tu herida
Me acusas de no quererte, no digas eso,
tal vez no comprendas nunca, vida ay, por qué me alejo

No sé que será de mi destino, tan alejado de tus amores,
perdido en mi soledad en medio de este desierto atroz
La vida no me alcanzará para recompensar tu sufrimiento
y restaurar la herida que yo mismo le he causado,
a tu noble corazón sensible, henchido de amor incorruptible
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino

Busqué forjar un hogar a tu lado pero el destino no lo quiso así,
a pesar de todo el esfuerzo por quererte no pude hacerlo,
quizá por mi carácter bohemio de copas, tangos y milongas
y ese bendito arte de escribir en versos lo que nace del corazón,
traduciendo el dolor y la ansiedad que desde mi infancia me persigue
Por más que la dicha busco, vivo penando
y cuando debo quedarme, vida ay, me voy andando

A veces quisiera ser ancho río para llegar a las orillas de tu playa,
dejando los versos de amor que hice cuando estaba contigo,
decirte lo mucho que he sufrido alejado de la rivera de tu candor
y devolverte todo el afecto que tu por mi siempre has sentido,
pero es imposible, mi inconciencia no merece el regalo de tu amor
A veces soy como el río, llego cantando
y sin que nadie lo sepa, vida ay, me voy llorando

Tal vez es mi destino, vivir para siempre alejado de ti,
en otras tierras sin rumbo y sin volver a verte más,
extranjero en la fronteras de un extraño y lejano país,
sin tus besos, sin tu abrazo, sin la calidez de tu grata compañía,
proscrito en las barreras de mis propios defectos y temores
Es mi destino, piedra y camino
de un sueño lejano y bello, vida ay, soy peregrino
Leo este poema tuyo como una glosa a mi querido (nuestro) Atahualpa. Desde los cerros hasta los llanos, desde los caminos de tierra y piedra hasta las veredas de los ríos, un peregrinaje que favorece la entrada a los sentimientos, al sentir, que nos ofrecen los trayectos y las vivencias. Me gustó el aporte.
Un saludote, Antonio, desde estos campos y estos montes.
 

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